Identidad y tránsito en la zona portuaria

Facultad de Ciencias Humanas

Identidad y tránsito en la zona portuaria
Martes, agosto 22, 2017

María Emilia Pérez Santarcieri, William Rey y Mariano Arana fueron los expositores en el Jueves de Patrimonio en el MAPI

El Museo de Arte Precolombino e Indígena (MAPI) recibió el segundo Jueves de Patrimonio de 2017. El tema de la mesa fue Identidad y tránsito de la zona portuaria de Montevideo, y participaron como ponentes María Emilia Pérez Santarcieri, William Rey y Mariano Arana.


En la foto: William Rey, Mariano Arana, María Emilia Pérez Santarcieri y Amalia Lejavitzer, coordinadora de "Jueves de Patrimonio"

En representación del MAPI, moderó la mesa Sabela de Tezanos quien contó los avances realizados en la puesta en valor del edificio (monumento histórico nacional) que alberga al museo. Gracias al programa Uruguay Trabaja del Ministerio de Desarrollo Social y de la propia Escuela-Taller de Restauración del MAPI, se ha logrado recuperar 2,500 metros cuadrados, y, a partir del postulado de la UNESCO “aprender haciendo”, se ha promovido la participación de jóvenes del barrio en las tareas de restauración, lo cual además les permite el aprendizaje de distintos oficios.


En la foto: María Emilia Pérez Santarcieri y Sabela de Tezanos, co- organizadora de la actividad por parte del MAPI



La primera ponencia se tituló Una mirada al origen y estuvo a cargo de la docente e historiadora María Emilia Pérez Santarcieri, nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad en 2013. Hizo especial énfasis en lo poco que sabe el montevideano común de su ciudad y de sus orígenes. Recordó que el puerto es la puerta de entrada a la ciudad, y la puerta que permitió la llegada de inmigrantes sobre todo a fines del siglo XIX. El puerto hizo a Montevideo una ciudad abierta al mundo, un crisol de muy distintas nacionalidades, y precisamente esa diversidad nos marca y nos distingue hasta el día de hoy. Para ilustrar esto, señaló la significativa similitud que hay entre el idioma español que se usa en nuestras tierras y el de las Islas Canarias, por ejemplo decimos fósforos, balde, carozo y arvejas, en lugar de las voces peninsulares cerrillas, cubo, hueso y guisantes, respectivamente. El aporte de los canarios constituye otro patrimonio que no debería olvidarse, en estos tiempos en que “el olvido campea”, porque “el olvido no es una buena señal”.

A continuación, el arquitecto y doctor en Historia del Arte, William Rey presentó la ponencia, El puerto en el origen de la nación. Hizo énfasis en el origen de la ciudad vinculado con el puerto y su construcción con la idea de nación, asimismo señaló que la relación puerto-ciudad ha sido protagonista de la conformación del imaginario colectivo de la sociedad montevideana. Para demostrar este aspecto, hizo una recorrida desde los orígenes de Montevideo, de cómo pasó de ser una población de “vida dura”, con escasos recursos de abastecimiento, a convertirse en un polo comercial y arquitectónico a la raíz de la instalación del puerto. Señaló como un hito para Montevideo, “una suerte de refundación”, el año de 1776 cuando aparece el Apostadero Naval en la ciudad, con lo que la convierte en la principal sede naval de todo el Atlántico Sur. A partir de entonces se da un crecimiento imparable de espacios, estructuras y aspiraciones. A mediados del siglo XIX, Montevideo era considerada una ciudad moderna por su arquitectura, como lo cuenta Sarmiento cuando pasó por la ciudad en 1848. Un rasgo de esta modernidad arquitectónica fueron las azoteas, verdaderos miradores, en estrecha relación con el puerto, ya que los habitantes podían desde sus casas ver la actividad que se desarrollaba en la bahía. Estas estructuras, inspiradas en los miradores canarios y gaditanos, respondían a una lógica funcional que manifestaba la doble condición de la ciudad: la de puerto y vivienda. El comercio resulta un elemento clave para entender la ciudad, se vuelve un símbolo de identidad y de prestigio, al ser tenido por una actividad progresista impulsora de la nación. El puerto transformó la ciudad, y este cambio en las características urbanas trajo consigo los inconvenientes de ser un polo portuario, como la excesiva centralización de los servicios en el territorio. Finalmente, señaló que Montevideo, al igual que otros puertos atlánticos, tuvo una relación directa con los puertos europeos, lo que hizo que tuviera una mirada dirigida más hacia Europa que hacia la propia América Latina. El puerto es “escenario de identidad”, vinculado al Cerro y a una arquitectura que conforman un paisaje de calidad excepcional.



Por último, Mariano Arana, quien fue ministro, senador e intendente de Montevideo, presentó una ponencia titulada Puerto como parte sustantiva del patrimonio colectivo. Comenzó su exposición recordando a Emilio Reus, inmigrante catalán de “asombroso empuje empresarial” que le permitió amasar una gran fortuna y concretar destacadas obras arquitectónicas, a una edad muy temprana, pues falleció pasados sus treinta años. Reus dejó el edificio que hoy alberga al MAPI, en su origen concebido como parte de un complejo médico hidro-termo-terápico, destaca por su soberbia entrada y la escalinata de acceso a las plantas superiores. A pocas cuadras, y como parte del mismo complejo, edificó el monumental ex Hotel Nacional. Asimismo, construyó dos barrios obreros, y el nombre de Reus marcó toda una época de auge constructivo. Arana realizó una crítica al actual diseño y urbanización de la zona portuaria de la ciudad, pues considera que se está perdiendo un gran escenario, vinculado con la identidad del país, al llenarlo de camiones y de “gigantescos silos de lata”. Recordó momentos de su niñez, cuando era posible visitar el puerto y quedarse asombrado por su majestuosidad. En este sentido, aseguró que hay otras obras arquitectónicas, además del puerto, necesarias de resguardar porque son cruciales para la conformación de la identidad montevideana, como el Palacio Díaz, el Instituto de Higiene o el Hospital Vilardebó. Finalizó señalando lo equivocado de la creencia de que lo nuevo necesariamente es mejor que lo viejo, porque queda demostrado que lo novedoso puede convivir con lo antiguo; Arana puso como ejemplo las ciudades de Lisboa y Viena, que conservan sus antiguos tranvías en convivencia con modernos trenes, con lo cual se da una preservación patrimonial junto con una mejora en términos de servicio.


En la foto: Christa Huber, María Emilia Pérez Santarcieri, Amalia Lejavitzer, Mariano Arana y Sabela de Tezanos

Esta conferencia se realizó el 17 de agosto. La siguiente será el 21 de setiembre, en el Museo de Artes Decorativas.

Nota: Daniel Blanc | Fotos: Florencia Giménez

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