Se empieza con barro. Armar el molde es un trabajo largo y técnico. Precisa mucha atención al detalle. Si lográs la perfección en el molde, luego sale tal cual. Cada línea, cada raya. Es un trabajo de agregar, no de quitar. A veces se puede encontrar un rostro en un día, a veces tarda más. Se trabaja con pasta de resina, polvo de mármol y polvo de bronce. Todas las esculturas en bronce se modelan primero en barro, y luego van a fundición.
La escultura que decora el patio del recientemente inaugurado Edificio San José tardó cuatro meses de trabajo manual, y un año de pensarla. Fue el trabajo que el artista Alberto Saravia hizo especialmente a pedido del rector de la Universidad Católica del Uruguay P. Dr. Julio Fernández Techera.
Saravia cuenta el proceso de la siguiente manera: “Se hace todo el modelado en la arcilla y, cuando se llega a la conformidad, ahí se hace el molde y después se hace el original. Prácticamente estás haciendo como tres esculturas. Eso se ensambla en varias partes; cuando lo armamos, hacemos coincidir todas las líneas”.
En sus palabras, “puede haber muchas versiones de San José”, pero se precisaba algo moderno y, a la misma vez, riguroso; algo que se vinculara con el nuevo edificio. “[El patio] es como una cápsula del tiempo. Un lugar de paz, de abstracción”, aclaró.
La idea detrás de la escultura fue San José padre y carpintero: la delicadeza del vínculo. En la obra, él detiene su trabajo y mira al niño. Apoya el cincel y el mazo en su cuerpo. Le da tiempo.