“Trabajamos que los niños aprendan a escuchar”

“Trabajamos que los niños aprendan a escuchar”
Lunes, diciembre 26, 2016

Entrevista a Juan Manuel Suárez, estudiante de Comunicación que participa en actividades de Extensión Universitaria

Desde el pasado mes de junio, Juan Manuel Suárez dedica parte de su tiempo a participar en un proyecto de Extensión de la Vicerrectoría del Medio Universitario. Juanma, estudiante de tercero de Comunicación, colabora en una propuesta de educación radiofónica con niños de cuarto año de la Escuela n°11.

¿Cómo empieza tu interés por las actividades de tipo social?

Fui al colegio San José de la Providencia de las hermanas capuchinas, en Belvedere. A los quince años tenías la opción de hacer “Jumir”, Juventud Misionera Rubateana. Ahí fue donde tuve la oportunidad de conocer un contexto crítico, la periferia de Rivera. Me di cuenta de que no veía a los niños de ese contexto de una manera diferente a los de mi colegio o de cualquier otro lugar. Tenían otras necesidades, sí, pero todos los niños tienen necesidades. Eran niños, eso es todo. Y al volver a casa le contaba a mi madre que estuvimos todo el día pa arriba y pa abajo, que pasé frío, que tenía callos en los pies, pero lo que me llenaba esa experiencia no me lo daba otra cosa, y ahí dije ta. Desde ahí siempre que pude traté de buscar encuentros, llevando una propuesta.

Eso que dices me recuerda una entrevista a Kaylash Satyarti, premio Nobel de la Paz. Dice que empezó a luchar contra la esclavitud infantil porque sentía que todos esos niños que veía en situación pobreza “son nuestros niños”. Desde el momento en que eres capaz de sentir que ese niño es igual que cualquier otro y lo ves en un contexto tan crítico, eso tiene que moverte cosas, ¿no?

Sí. Antes estuve trabajando en una empresa de animación, animaba cumpleaños y paseos. Y me chocaban las carencias no sólo en lugares de pobreza material, sino en hogares de gente con plata. Ahí veías las cosas que le faltaban al niño. Un niño que no quería comer y me tiró la comida al piso, por ejemplo. Vi desde eso hasta el niño que la madre no le prestaba atención. “Salí, andá que te animen, andá a jugar”. El dinero no te da eso. No te da el afecto de tu padre, de tu madre, que esté ahí contigo. Al niño le puede faltar todo pero la madre se desvive por él. 

¿Cómo surge el proyecto de extensión en el que participas?

La actividad se enmarca en el trabajo de la Escuela 11 para desarrollar el lenguaje oral en los niños a través de la radio. Se sientan enfrente de toda la escuela y hacen secciones, cuentan chistes, traen invitados, hacen entrevistas. Lo que tiene de bueno la radio es que desarrollás varias aspectos, no sólo el habla. No se trata sólo de contar las cosas, sino de producirlas. 

Lo que intentamos es ser un apoyo para los niños pero sin determinar lo que hacen. Les damos una guía, un empujoncito pero, en definitiva, son ellos los que proponen y arman el contenido. Trabajamos el tema de la escritura, de la producción, de ser consciente de qué escribís.

O sea que en la Escuela hay una dinámica de trabajo establecida respecto a la radio.

Sí, hacen radio una vez cada dos semanas. Han elegido cinco segmentos más dos roles de producción, que son como de control y de llevar el timing del programa: qué va después de qué, que el programa no se extienda mucho, encargarse de las cortinas musicales. Y ahí se dan cuenta de lo difícil que es hacer un programa de niños desde 5 hasta 12 años. Me parece bastante más difícil que lo que hace cualquier radio, porque en ese espectro las necesidades son muy diferentes. 

¿Les gusta la actividad?

En clase les poníamos ejercicios y los niños te muestran que son esponjas, captan todo enseguida y lo aplican al otro día. Un término que aprendieron hace nada saben explicártelo al día siguiente. También tenemos niños que no hablaban y ahora se sueltan más, y hablan más. Trabajamos que aprendan a escuchar. Y descubrimos joyitas de esas que te encontrás: un niño hizo una entrevista preciosa sobre un tema complicado como los derechos del niño, y la llevó mucho mejor que yo cuando empecé en la facultad. Era el talento natural de empatizar con la persona y entrevistarla. Yo quedé anonadado. 

¿Cómo es la experiencia de trabajar con estudiantes de otras nacionalidades?

En mi equipo estamos tres uruguayos, dos somos estudiantes de comunicación y uno de economía, una española, pasante de Extensión, y cuatro estudiantes de intercambio: una española, del País Vasco, una francesa, una alemana y una estadounidense. Los niños fascinados, claro. 

¿Tienes la impresión de estar aprendiendo cosas que te pueden servir posteriormente?

Sí, sin duda. Más allá de que se trata de un ejercicio radiofónico, la experiencia de docencia es muy interesante. Yo digo que estamos jugando a ser maestros, porque no tenemos la formación para encarar una clase. El reto era cómo enseñar determinados temas que puedan ser pesados de manera que sean atractivos para los niños. Y ta, por suerte creo que lo estamos logrando. Y luego por supuesto, trabajar en equipo es esencial para nuestra carrera.

¿Por qué recomendarías la experiencia de Extensión?

Es complicado cuando de afuera parece que das más de lo que estás recibiendo. Primero que no te ocupa tanto tiempo. Ponele que son seis horas por semana. En mi caso, fue positivo aplicar los conocimientos de mi carrera. Entrar en contacto con otra realidad, que en mi caso en el proyecto de Extensión la Escuela 11 no está en contexto crítico. Conocer compañeros de otras carreras, de otras generaciones, de otros años. Tenemos diferentes perspectivas y aprendés mucho de eso.

Y el año que viene, ¿repetirás en Extensión?

Sí. Te da más de lo que vos le das a la experiencia. Y los niños son naves, vuelan en la estratosfera, se dan cuentan de todo. Y son sinceros. No tienen pelos en la lengua, te dicen lo bueno y te dicen lo malo. Cuando está bueno te dicen “me encantó esta actividad”, me encantó lo que hicimos hoy, y cuando no dicen “bah, me embolé”. Y ta, eso te da para crecer. Te golpea pero es el golpe que te ayuda a seguir. Está buenísimo. Pero si no lo vivís es muy complicado de entenderlo.

Entrevista: Nicolás Dorronsoro

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