Bajo las tablas, la Historia

Bajo las tablas, la Historia
Viernes, febrero 28, 2020

Lo que traen al 2020 los diarios de 1923 encontrados bajo el suelo de rectorado

Aquel también fue año de transición de gobierno. Ese 1º de marzo de 1923 asumió José Serrato y Baltasar Brum dejó la presidencia. En ese entonces el Palacio Legislativo estaba a dos años de ser inaugurado, por lo que la asunción de Serrato seguro fue muy distinta.

Era 1923 y el mundo estaba intentando recuperarse de la Primera Guerra Mundial. En febrero el papa Pío XI, en una audiencia pública del Vaticano, hacía un llamado a rezar para evitar una segunda guerra. Del otro lado del atlántico Mons. Juan Francisco Aragone, arzobispo de Montevideo, pudo hacerse eco de este pedido en una Iglesia que lleva algunos años de secularización del Estado, pero que todavía le permite soñar con la construcción de un colegio allí cerca del Gran Parque Central, frente al que ya tenía la Iglesia Metodista.

Durante la construcción, las manos que trabajaban en el edificio que daría lugar al Colegio Sacré Coeur —una institución para niñas de las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús— dejaron, bajo las tablas del piso de la tercera planta, un ejemplar del diario de la época. Era octubre de 1923 y Uruguay organizaba la Copa América. El partido inaugural entre Argentina y Paraguay terminó 4 a 3 y se ganó la tapa del matutino Crítica, de Buenos Aires, que para aquel entonces se distribuía también en Uruguay.

En el transcurso de aquel mismo 1923 el mundo pudo haber visto cómo en México era asesinado Pancho Villa o a los hermanos Walt y Roy Disney asociarse con el animador Ub Iwrks y fundar Disney Bros. Posiblemente algunas de las plumas de Crítica hayan publicado una reseña de “Fervor de Buenos Aires” el primer libro de Jorge Luis Borges, un joven escritor argentino que apenas alcanzaba los 24 años.

En tren de hacer especulaciones o imaginar un poco puede haber sido un obrero, un ingeniero o un arquitecto que, un día, camino a la obra compró un ejemplar de Crítica y llegó hasta su trabajo poniéndose al día. Otro obrero, en sus descansos fue fumando uno a uno los cigarrillos encendidos con los fósforos cuya caja tendría el mismo destino que aquellos diarios. El resultado, al final de su trabajo, fue este edificio que ha visto pasar generaciones y generaciones de estudiantes. Primero fueron niñas y hoy, más de 35 generaciones de universitarios; están aquellos que forman parte de la vida de la Universidad Católica del Uruguay, también están los que estudiaron en el Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras que ya ofrecía educación universitaria que incluía la formación en Psicología, una de las 35 carreras que forman parte de la UCU aún en 2020.

Con los 35 años de vida que se cumplen el 5 de marzo de 2020 la UCU se propone continuar su crecimiento. Y mientras los pisos se levantan, las paredes cambian de color y los espacios crecen y se modifican, aparecen de tanto en tanto pequeñas cápsulas del tiempo que traen ese momento en que todo comenzó.

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