Cómo trabajar con emprendedores desde una perspectiva de inclusión

Cómo trabajar con emprendedores desde una perspectiva de inclusión
Viernes, agosto 7, 2015

La Prof. Paola Rapetti, coordinadora de Consultoría Social Empresarial, nos cuenta la experiencia que viven los estudiantes al trabajar con pequeños emprendedores

Generar un espacio que articule docencia, extensión e investigación al servicio de la comunidad. Con esa idea original nacían en 2010 las “Consultorías Sociales Empresariales”, una propuesta innovadora de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay que ha construido puentes duraderos entre estudiantes universitarios y pequeños emprendedores. Gracias a esta iniciativa, doscientos veintiocho estudiantes han colaborado con noventa y ocho emprendedores en la articulación y mejora de la gestión de sus pequeñas empresas. Una actividad con una dimensión técnica “pero sobre todo con una dimensión humana, que es la más interesante”, señala la Licenciada en Dirección de Empresas Paola Rapetti, directora de este programa. “Creo que lo más satisfactorio de la actividad es cómo se empiezan a unir estos dos mundos, ese es el fin que tiene el consultorio mas allá de lo técnico”.

Rapetti forma parte de esta iniciativa desde sus inicios. “El decano de Ciencias Empresariales, John Miles quería desarrollar una experiencia de extensión para estudiantes de la Facultad que tuviera un impacto social en las comunidades más vulnerables. El objetivo era crear un consultorio social empresarial, en el que los estudiantes tuvieran un acercamiento con emprendedores con pocos recursos”. La propuesta se insertaba de lleno en la misión de la Universidad, así como en los principios de Responsabilidad Social Universitaria de la UCU. 

Acercar al estudiante a casos reales era otro de los objetivos de la propuesta. Se trata de un espacio que vinculara la docencia, la academia, la investigación y extensión. Así surgió el concepto del consultorio, basado desde un principio en la metodología de aprendizaje-servicio, “en la que el estudiante es protagonista del proceso, trabaja una necesidad de la comunidad con la comunidad para resolverla, con una planificación deliberada de la intervención, tratando de aportar y de generar conocimiento en la medida en que se interviene”. 

En la actualidad, el Consultorio atiende a unos doce emprendedores al año, a los que hay que sumar los de los nuevos consultorios de Punta del este y Salto. “Somos un equipo de dos docentes y un asistente de cátedra. Jugamos un rol de facilitadores, de guías con un componente teórico. A ese equipo se añaden seis asistentes de cátedra en el nuevo consultorio en la parroquia de Fátima, en el Cerro”, señala la directora del programa. Estos últimos son recién egresados que pasaron por el consultorio empresarial.

El perfil de los emprendedores 

El principal perfil que llega al consultorio es el de un microemprendedor no formalizado. “Son unidades productivas de una o dos personas, emprendimientos familiares, en su mayoría servicios: peluquería, herrería, carpintería, personas que hacen tortas, personas que animan cumpleaños. Servicios muy básicos de gestión domestica”. También se está atendiendo a alguna cooperativa de productores rurales con necesidades de profesionalización.

Rapetti explica las principales dinámicas que se suceden durante la consultoría “Los estudiantes salen a buscar al emprendedor y lo invitan al consultorio. Una vez identificado, se realiza un diagnóstico del emprendimiento y se acuerda entre ambas partes un problema central a abordar y un plan de trabajo para realizar una intervención que logre unos resultados previamente determinados. En paralelo se realizan capacitaciones para todo el grupo de emprendedores. Se analiza cuáles son sus principales necesidades y se establece un plan de actividades grupales para ese tipo de emprendedores, actividades de consultoría y capacitación”. Este año se abrieron las sedes de los consultorios en Maldonado y en Salto, replicando también la experiencia de Montevideo en la parroquia de Fátima, en el Cerro. 

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