Cine en formato azul

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Jueves, junio 16, 2016

#historiasUCU

Dos estudiantes de la Maestría en Atención Temprana desarrollaron una función de cine adaptada para niños con Trastornos del Espectro Autista

Salas de cine con luces prendidas, sonido más bajo que el tradicional y la posibilidad de que los niños se muevan libremente en el espacio, así como la ausencia de tráiler o anuncios publicitarios, son las características del Cine Azul, un proyecto que adapta el ambiente de la sala de cine para niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA).


En la foto: Vanessa de Souza

En Uruguay, este proyecto es posible gracias a la organización Sin Apuro, de Vanessa de Souza y Andrea Varela. La primera función que se emitió en Uruguay fue Kung Fu Panda, a la que asistieron 88 personas entre niños y familiares: “para muchos niños era la primera vez que iban al cine. Incluso para los padres fue muy placentero ver una película en el cine con sus hijos y darse cuenta que no pasaba nada si ellos se paraban”, recuerda Vanessa que agrega que el objetivo del proyecto es que estos niños y jóvenes puedan, en un futuro, participar de una función de cine tradicional.

Vanessa es psicóloga; Andrea es maestra y psicopedagoga, y se conocieron en la Maestría en Atención Temprana de la UCU –propuesta en convenio con la Universidad de Málaga (España)-. Tras varias charlas ambas coincidieron en que querían tener un emprendimiento para poner en práctica su formación, así como los conceptos adquiridos durante la Maestría. Así nació Sin Apuro, un proyecto que brinda atención de calidad y especializada a niños y sus familias: “nos interesan los procesos de aprendizaje y de desarrollo individual y global del ser humano”, destaca Andrea.


En la foto: Andrea Varela

Vanessa es brasileña y gracias a los contactos con sus ex compañeros de grado, surgió la idea de Cine Azul, un proyecto que ya se realiza en varios países: “en el marco del Día Mundial de la Concientización del Autismo viajé a Brasil y, como conozco a la responsable del programa allá, fui la encargada de una de las salas y ayudé en el manejo y en la atención de las familias y los niños”, recuerda.

En cuanto a Sin Apuro, ambas coinciden en que la Maestría en Atención Temprana tiene mucho que ver con el foco del proyecto, que es la prevención: “está comprobado que el cerebro del niño tiene mayor cantidad de sinapsis que el de las demás personas, por lo que trabajar con ellos desde chicos permite estimularlos y desarrollarlos para generar avances positivos y aprendizajes”, afirma Andrea. Vanessa agrega que buscan “acompañar ese desarrollo para prevenir posibles alteraciones futuras y brindar a las familias las pautas sobre cómo trabajar algunos temas”.

Otra característica del proyecto es el enfoque lúdico con el que trabajan. La razón, es simple: “el niño aprende jugando, ya sea en los jardines o en la escuela. Y nosotras utilizamos el juego como herramienta porque así el niño se divierte y aprende, quizás sin darse cuenta”. 

Ambas cursan el segundo y último año de la Maestría, Vanessa destaca la experiencia que tuvieron en Málaga, adonde viajaron durante cuatro semanas para conocer cómo se trabaja en un Centro de Desarrollo de Atención Temprana; Andrea agrega el respaldo teórico y los fundamentos para trabajar en la prevención en Atención Temprana.

Nota: Matías Gómez Balarini. Fotos: Fernanda Olivera

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