De ida y vuelta

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Martes, marzo 15, 2016

Julieta vivió un semestre de intercambio en Estados Unidos para “salir de su zona de confort”. Hoy recibe a una estudiante extranjera en su casa

Antes de entrar a estudiar en la UCU, Julieta Etchegaray ya sabía que podría realizar un intercambio. De hecho ya le habían insistido acerca de darse la oportunidad de estudiar un tiempo en el exterior. Pero esos planes se encontraban más lejos en el futuro: una vez que terminara su carrera buscaría un postgrado para instalarse en el extranjero a vivir. En 2013 comenzó a estudiar Comunicación en la UCU. En aquel entonces su primo, también estudiante en esta casa de estudios, fue quien le contó acerca de la existencia de los planes de intercambio. En 2015 emprendió la aventura.

 

La experiencia que vivió Julieta en la Western Connecticut State University, Estados Unidos, fue “increíble, totalmente única”. A pesar que encontró más diferencias que similitudes con la UCU, pudo ver que “el sistema de clases era parecido, la manera de cómo se dictaban es muy casual y podías hablar con los profesores. Allá tampoco eras un número y podías hablar con los estudiantes si tenías algún problema”, destaca. El sistema del campus, las residencias y la cantidad de actividades que se organizan para estudiantes, fueron aspectos que a Julieta le llamó la atención. “Siempre estaban armando viajes. Por ejemplo fuimos a Nueva York, o a juntar manzanas por el otoño y también a un parque temático de diversiones en Halloween”, recuerda. Además, dentro del campus, en las residencias, habían actividades que integraban a todos los dormitorios de un mismo piso, “eso en la vida universitaria en Uruguay no se ve”, puntualiza.

“Las personas que viven en ese tipo de lugares son más tolerantes, abiertas a todo, se ve todo tipo de personas, acá somos más o menos todos iguales, allá hay una diversidad enorme y eso nos falta en Uruguay”, asegura Julieta.

Julieta vive en Montevideo con sus padres por lo que “tener que hacer todo sola, o con mis compañeras de cuarto, era algo a lo que no estaba acostumbrada”. En el intercambio tuvo la oportunidad de aprender cómo se comporta fuera de su “zona de confort”. “Quise irme porque quería salir del círculo donde todos me conocen y ponerme en un lugar donde no me conociera nadie y saber cómo iba a reaccionar en ese nuevo ambiente, saber cómo soy yo en determinados lugares”, cuenta. 

Disfrutó su intercambio pero también extrañó su lugar: “Viviendo en el exterior te das cuenta lo que tenés en casa. Allá extrañé tanto la cultura uruguaya, que me di cuenta que en realidad me encanta Uruguay. Aprendí mucho a valorar lo que tengo acá, seis meses lejos de tu familia y amigos los aproveché y me encantó, pero más me encanta mi país y ya era hora de volver, cerrar la experiencia y seguir acá”, asegura Julieta. 

“Recomiendo mucho que se pueda hacer un intercambio de este estilo, es salir del confort: todo el mundo lo necesita. Abrir la cabeza, ver cosas diferentes, enfrentarse a otras formas de estudios y metodología, apreciar eso y también lo que tenés en Uruguay”, agrega.

Hoy Julieta comienza una “segunda etapa” de su intercambio. Dado que su estadía en Estados Unidos fue gracias al programa ISEP, que ofrece estadía y alimentación gratuita a cambio de alojar alguien a la vuelta del estudiante a su país de origen. De esta manera ahora debe recibir una estudiante de intercambio, oriunda de Boston, en su casa durante el próximo semestre.

Nota: Adolfo Umpiérrez | Foto: Josefina Cuneo

 

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