EIM 2020: la oportunidad frente a la pandemia

EIM 2020: la oportunidad frente a la pandemia

Viernes, julio 24, 2020

Con récord de inscriptos, 16 países representados entre estudiantes e instructores y todos los cursos dictados a distancia, finalizó una nueva edición de la Escuela de Invierno en Métodos

Fueron dos semanas, decenas de horas, varios husos horarios, 14 cursos, 157 estudiantes, 18 instructores. Fueron también incontables links de Zoom y cientos de cámaras que se prendían desde Uruguay y 15 países más del hemisferio sur y también del norte. La séptima edición de la Escuela de Invierno en Métodos y Análisis de Datos (EIM) llegó a su fin el viernes 24 de julio y a la hora de pasar raya aparecen los números. Pero también están los aprendizajes y los retos de trasladar un proyecto que fue pensado para hacerse presencial a una versión remota. 

Rosario Queirolo —profesora de Alta Dedicación del Departamento de Ciencias Sociales de la UCU y por primera vez al frente de la EIM— repasa las ventajas que trajo esta versión a distancia y ya piensa en cómo combinar la experiencia que trajo la emergencia sanitaria con la tan valiosa presencialidad. 

Es la primera vez que la Escuela de Invierno en Métodos se hace de forma virtual y también es la primera vez que estás al frente de ella. ¿Cuáles fueron los aciertos y cuáles fueron las complejidades de haber cambiado rápidamente la presencialidad por la virtualidad?

El covid-19 tiene muchas complejidades pero, en este caso, nos dio una oportunidad. Desde hace mucho tiempo veníamos pensando en dar cursos a distancia; la pandemia impidió que hiciéramos la escuela en ese formato presencial pero nos empujó a pasarnos a dar cursos de métodos de forma virtual. Esto nos permitió llegar a estudiantes del hemisferio norte que, de otra manera, es más difícil que vengan por los costos del vuelo y la estadía. De esta manera lo único que tienen que hacer es conectarse. Por otro lado, las complejidades fueron dos. La primera es que no sabíamos qué tan fácil o qué tan difícil era enseñar métodos de esta manera virtual y, además, en un marco de tiempo que es muy breve y muy intenso. Sabemos que la presencialidad tiene muchas ventajas, por eso la defendemos. Tiene la ventaja del intercambio, la interacción entre los instructores y los participantes, la posibilidad de hablar de los proyectos, de generar redes. La complejidad era entonces tratar de mantener eso, no solo aprender de un método en particular sino que se conservara el intercambio. Para lograrlo mantuvimos los cursos sincrónicos y eso representó un gran desafío porque teníamos estudiantes y profesores en husos horarios distintos.

¿Cómo se conforma el mix entre instructores nacionales e internacionales?

Nosotros siempre invitamos un grupo de instructores internacionales, profesores que son especialistas en el método que vienen a enseñar. Tenemos la oportunidad de traerlos a dar clases para que los asistentes de sus cursos puedan beneficiarse de todo lo que saben. Y, por otro lado, tenemos un grupo de profesores nacionales, la mayoría de la Universidad Católica y mucho de ellos del Departamento de Ciencias Sociales. Hay algunos cursos que siempre están en la EIM; los cursos introductorios, en general, están en todas las ediciones, pero después vamos variando de manera que no sean los mismos y combinar cursos cualitativos con cuantitativos. La EIM es mayoritariamente de métodos cuantitativos, pero también favorecemos que haya algunos cursos cualitativos de análisis de datos. Por otro lado, en la Escuela, más allá de que se realiza en Uruguay y los cursos se dan en español, no queremos que el idioma sea un impedimento. Entonces cuando hay un profesor que creemos que vale la pena traerlo por su capacidad de poder enseñar ese método particular aunque el curso se enseñe en inglés. 

¿Qué relevancia tiene el perfil y la experiencia de los instructores en la EIM? ¿Hay alguno que haya debutado este año? 

En esta edición la instructora que dio clases por primera vez es Laura Atuesta, ella trabaja en el CIDE de México y está enseñando evaluación de políticas públicas. Y Scott Cunningham, de inferencia causal. También tuvimos muchos instructores nuevos que son locales. Uno de ellos fue Martín Lavalleja que es consultor de la oficina de Cepal en Montevideo y además debutaron en la Escuela dos nuevos profesores del Departamento que son José Manuel Paz y Miño y Gabriel Katz. 

¿Con qué perfiles distintos te encontraste entre los participantes de este año? 

Este año tuvimos 157 estudiantes y resultó un récord de inscriptos en la EIM. Superamos el número del año pasado. Siempre tenemos en el entorno de un 30% o 40% de estudiantes que vienen de la región, pero este año llegamos a personas que viven en otro hemisferio. Tuvimos estudiantes de Bélgica, Holanda, Portugal, España, México, Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú. Entre estudiantes e instructores tuvimos 16 nacionalidades representadas en el EIM.  

¿Cuál fue la apuesta cuando nació la EIM y cuál es la apuesta ahora? 

La apuesta de la EIM en su origen se mantiene. Nosotros creamos este proyecto porque considerábamos que era una necesidad continua la formación metodológica en Ciencias Sociales. Y con la EIM lo que hacemos es contribuir a la formación de capital humano tanto en el sector público como el privado, en términos tanto académicos como profesionales. Esto quiere decir que no es una Escuela que solo está diseñada para la gente que se dedica a la investigación académica sino también a los que se dedican al ejercicio de su profesión. Y, por último, como tercer objetivo, tenemos el de fortalecer los vínculos entre académicos de acá y del exterior y que se dé entre estudiantes, entre profesores y entre profesores y estudiantes. Consideramos que eso es sumamente importante, por eso trabajamos mucho para establecer convenios con organizaciones académicas y profesionales de la región y fuera de ella. La novedad de este año es que tenemos un convenio con la Escuela de Método de Essex en Inglaterra que es una de las más antiguas y ha crecido mucho en Europa. De esta manera los estudiantes de Essex tienen beneficios para hacer cursos en nuestra escuela y nuestros estudiantes tienen beneficios para hacer cursos en la de Essex. 

La apuesta es, entonces, ir construyendo una comunidad académica y profesional relacionada al estudio de los métodos en Ciencias Sociales. Este año no tuvimos instancias como los workshops, los cortes para el café, la apertura con su recepción o la fiesta final, pero esperamos que para 2021 podamos volver a la presencialidad. Pero seguro que algo de la experiencia de este año, impulsada por la pandemia, vamos a mantener porque hay muchas ventajas en poder cursos virtuales. Pensaremos un EIM 2021 con los aprendizajes que nos dejó esta edición y combinándolo con la presencialidad que tanto nos gusta. 

 

 

 

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