El hogar como refugio familiar

El hogar como refugio familiar

Jueves, abril 30, 2020

Paula Gallicchio, licenciada en Psicomotricidad y magíster en Neuropsicología, profundiza en cómo acompañar a los niños en el cambio de sus rutinas y cómo capitalizar el tiempo juntos durante los días de aislamiento

Estamos en una emergencia sanitaria sin precedentes que nos propone como mejor instrumento para combatirla el quedamos en casa.  Es una situación nueva para todos, que modifica nuestras rutinas y nos conmina a adaptarnos. Cada familia lo hará según sus características y posibilidades, y no hay una sola forma de hacerlo bien.

El cambio de rutina impacta en los niños, lo que puede manifestarse como irritabilidad o comportamientos nuevos. Tenemos que intentar transmitirles seguridad, que sepan que lo que está pasando es temporal y que van a volver a la escuela y a ver a sus amigos. Transmitirles con convicción que nos estamos quedando en casa por una razón realmente importante, que es la salud de ellos y de las personas que quieren.

Nuestra casa se ha convertido en escuela, en oficina y en otros ámbitos que, en general, son externos. Es momento de hacer lo mejor posible, y no de ser demasiado exigentes con el rendimiento nuestro y de los niños. Intentemos “hacer de nuestra casa nuestro mejor refugio”.

En tiempos de cambios e incertidumbre, se sugiere generar una nueva rutina (transitoria), que permita bajar la ansiedad y organizar el tiempo familiar. En esta organización del día deben estar presenten tiempos de estudio, trabajo, de juego libre, de ejercicio, de tareas domésticas, contactos sociales, juegos en familia y también momentos vacíos de actividad. Los niños deben tener bien claro cuáles son los momentos que los adultos no estarán disponibles para ellos (aunque estén presentes).

Estar ocupados en actividades motivantes y significativas es un factor protector para sentirnos bien. También mantener hábitos saludables de sueño y alimentación, favorecen al buen ánimo y al sistema inmunológico.

En la mayoría de las familias ha aumentado significativamente el tiempo que compartimos con nuestros hijos, y esto puede ser una gran oportunidad a capitalizar. Puede ser momento de buscar nuestra capacidad lúdica, a veces perdida en la vorágine de la vida cotidiana, y disfrutar de juegos sencillos de nuestra infancia o los que proponen ellos. Podemos crear múltiples escenarios de juegos con el espacio y materiales que contemos en casa. No es necesario esforzarnos en ser originales y creativos, lo más espontáneo y sencillo a veces es lo que mas disfrute compartido genera.

También el tener tiempo nos permite acompañar más cercanamente procesos de autonomía del niño, como en el vestido, el desvestido, el baño, la alimentación, el uso de cubiertos. Estas habilidades se aprenden con la práctica y podemos en estos tiempos estar más disponibles para esperarlos y motivarlos a que lo realicen solos. También compartir tareas domésticas como la limpieza y la cocina puede ser fuente de disfrute y aprendizajes. Adjudicarles algunas responsabilidades domésticas acordes a su edad, tiene muchos beneficios para los niños.

Por ultimo referimos al uso de las pantallas, tan necesario y útil en estas épocas. Ayudemos a los niños a que las usen de forma saludable y a su favor. Planifiquemos encuentros virtuales entre niños y entre adultos, busquemos información que a ellos les interese, realicemos las tareas escolares de a poco, y también se pueden realizar algunos cursos por internet que los motiven y mantengan curiosos.

Establecer horarios de uso de las pantallas debe estar en la rutina propuesta y se sugiere retrasar el inicio para su uso ocioso a después del mediodía. Los adultos debemos estar atentos al contenido que miran, y en lo posible mantener espacios de intercambio sobre ellos. Se desaconseja en niños el uso de pantallas a solas en su habitación.

A continuación, una serie de links valiosos para que las familias puedan profundizar más en estos temas.

 

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