El vínculo afectivo como base

El vínculo afectivo como base
Jueves, mayo 26, 2016

#historiasUCU

Graduada en Acompañamiento Terapéutico, Carolina Méndez trabaja con niños con Trastorno de Espectro Autista y promueve talleres de habilidades y de juego para niños

El acompañante terapéutico tiene que tener capacidad de comunicación y de trabajar en equipo. Tiene que ser alguien a quien le guste generar vínculos con profesionales, familias e instituciones para lograr intercambios que permitan lograr el cumplimiento de los objetivos de trabajo” señala Carolina Méndez, graduada de la Tecnicatura en Acompañamiento Terapéutico de la UCU.

Asimismo, Carolina piensa que, al trabajar con personas y partir del vínculo afectivo con ellas, el profesional debe ser empático y ponerse en el lugar del otro para generar las estrategias adecuadas, además de “ser dedicado al trabajo, porque es una tarea que debe hacerse con responsabilidad”.

Carolina trabajaba con personas en situación de discapacidad pero sentía que necesitaba una formación más específica: “vi que la propuesta de la UCU tenía cuatro áreas una de las cuales se vinculaba –incluso con prácticas- con el Trastorno de Espectro Autista (TEA)”. La tecnicatura, a su entender, le brindó “la posibilidad de vincular la teoría con la práctica” a través de la supervisión docente e intercambio de experiencias con sus compañeros, una vez culminaba la práctica profesional.

Tras finalizar la formación en la UCU, junto con dos psicólogas, vieron que “había cosas que no se podían trabajar dentro de una institución y era bueno hacerlas”. Así surgieron los Talleres de Habilidades y de Juego para niños con TEA, en el marco de un ambiente más estructurado que se llama “Espacio para Todos”: “allí hacemos talleres semanales de habilidades sociales y de juego con el fin de promocionar el lenguaje y la comunicación, generar nuevos intereses, favorecer la autonomía, el juego y las habilidades sociales, teniendo en cuenta la individualidad  pero trabajando en grupo” señala Carolina.

Si bien el profesional del acompañamiento terapéutico puede trabajar con diversas poblaciones, el interés de Carolina siempre fueron los niños, quienes a su entender “son un grupo de la población que necesita un abordaje bien específico, encarado por gente formada y capacitada permanentemente”.

A la hora de destacar los aportes del acompañante terapéutico, Carolina destaca no sólo a los pacientes sino a las familias: “es muy importante el vínculo con la familia para que el trabajo que realizamos diariamente con el niño no quede aislado; aparte que son ellos los que van a seguir promoviendo el trabajo en el hogar”. Destaca también la importancia del trabajo interdisciplinario que, en su caso, se da con psicólogos, psiquiatras y maestras, a quienes define como “pilares en el día a día”.

Actualmente, además de su trabajo en “Espacio para Todos”, Carolina atiende niños en su consultorio personal, en donde realiza un enfoque individual del paciente, y se encuentra en proceso monográfico de la carrera de Educación Social.

Nota: Matías Gómez Balarini | Foto: Josefina Cuneo

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