Emprendedores: menos rigideces y más soluciones

Emprendedores: menos rigideces y más soluciones
Miércoles, setiembre 25, 2019

La Dra. Magdalena Balestero Casanova -tutora legal de emprendedores del Centro Ithaka y docente de Alta Dedicación del Departamento de Derecho Privado- reflexiona sobre la nueva Ley de Emprendimientos

La Ley Nº 19.820, promulgada el 18/09/2019, declara de interés nacional el fomento de los emprendimientos a través de la consolidación de un ecosistema emprendedor, desarrollo y difusión de la cultura emprendedora y promoción y desarrollo de emprendimientos y emprendedores.

Entre las medidas que se proponen, se crea un nuevo tipo societario, denominado “Sociedad por acciones simplificada” (SAS), con una regulación flexible que permite viabilizar negocios de emprendedores contemplando sus necesidades.

Si bien es prematuro opinar sobre las bondades de la nueva normativa la que aún no posee ni diez días de vida, y claramente falta su reglamentación, es prometedora dado las ventajas que plantea tanto para emprendedores como para quienes se propongan serlo. 

La realidad indica que, en su gran mayoría, los emprendedores optan por las empresas unipersonales para arrancar sus emprendimientos, básicamente por tener menos costos de apertura y mantenimiento, y no requerir de mayores trámites. No obstante, dicho modelo presenta limitaciones prácticas ya que no poseen regulación específica, coartan la posibilidad de asociarse con otras personas o inversores en la misma empresa, y dificulta posibilidades de financiamiento. Además, como unipersonal, quien responde es siempre directa y personalmente el titular del la misma, por las obligaciones que contraiga, con lo cual es grande la incertidumbre de quienes negocian y devienen acreedores del emprendedor. 

Este nuevo tipo societario, precisamente apunta a brindar soluciones a las necesidades e inconvenientes con los que el emprendedor se enfrenta. Si bien le son aplicables a las SAS las normas de sociedades comerciales de la Ley Nº 16.060, se eliminan rigideces de las sociedades anónimas “tradicionales”, y se regularizan aspectos de las empresas unipersonales. Pero, ante todo, rige como principio rector, la autonomía de la voluntad, la cual se recoge en el contrato social.

A continuación se detalla sus principales características:

•    Integración unipersonal (una persona física o una persona jurídica –que no sea sociedad anónima-), o pluripersonal (varias personas físicas o jurídicas).

•    Constitución otorgada por escrito y se inscribe en el Registro de Personas Jurídicas, Sección Registro Nacional de Comercio, como único requisito. Tanto la inscripción como la instrumentación del contrato social se podrán realizar vía web, en formato de archivo digital, cuando esté la reglamentación del sistema electrónico de constitución.

•    Poseen personería jurídica.

•    No hay limitaciones en cuanto al plazo de duración.

•    Su objeto social puede ser cualquier actividad comercial o civil, lícita.

•    El capital estará representado por acciones (nominativas, endosables o no endosables, o escriturales), debiéndose identificar beneficiario final y titulares de participaciones accionarias según la Ley Nº 19.484.

•    Sus accionistas serán responsables por obligaciones sociales sólo por el monto de sus respectivos aportes, es decir, poseen responsabilidad limitada, y además no responden por obligaciones laborales, tributarias o de cualquier otra naturaleza –salvo si hubo fraude a la ley para violar el orden público y se declara inoponible la personalidad jurídica -.

•    Libertad para su organización jurídica interna, la que podrá estar a cargo de un accionista único o por la asamblea de accionistas, y las funciones de administración y representación a cargo de un representante legal.

•    No tienen obligación de tener un órgano de control interno.

•    Reuniones de asamblea, de accionistas y de los órganos sociales se pueden realizar en forma presencial, por videoconferencia o por cualquier otro medio de comunicación simultánea, asentándose en todos los casos en el Libro de Actas respectivo; y hay gran flexibilidad en las modalidades de sus convocatorias.

•    Deben confeccionar estados contables, según normas contables adecuadas –Ley Nº 16.060- y registrarlos si correspondiere.

•    No son controladas por el órgano estatal de control –Auditoría Interna de la Nación- ni respecto a su constitución ni en modificación del contrato social, salvo que la sociedad arroje ingresos anuales que superen las 37.500.00 UI, en cuyo caso quedará sometida a fiscalización en los mismos términos que las sociedades anónimas cerradas.

Se prevé que cualquier sociedad comercial –con excepción de las SA- pueda transformarse en SAS, y la SAS pueda transformarse a cualquier tipo societario previsto en la Ley Nº 16.060, por decisión de accionistas que representen la mayoría del capital integrado con derecho a voto.

Por último, siendo que tantos emprendimientos se han organizado como empresas unipersonales, se consagra un régimen accesible y simplificado para la conversión de empresas unipersonales en SAS, pudiendo transferir su giro a título universal, quien la sucederá en sus derechos y obligaciones. Se exigen únicamente certificados únicos vigentes, se delimitan los alcances de la responsabilidad solidaria, y se establecen disposiciones tributarias transitorias como forma de fomentar dicha conversión, como ser: exoneración de IRAE o en su caso de IRPF, por la renta resultante de la transferencia universal de bienes, derechos u obligaciones; exoneración de IVA aplicable a la circulación de bienes derivada de la transferencia a título universal y del ITP en caso que se transfieran bienes inmuebles a la SAS.

En definitiva, las novedosas disposiciones legales apuntan al desarrollo del emprendedor, facilitando los trámites para la constitución y regularización de sus negocios, mediante instrumentos digitales y comunicaciones electrónicas que agilizan los procesos y se alinean con los tiempos que corren y las necesidades del ecosistema emprendedor.- 

Facultad:

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