En constante diálogo con el puerto

En constante diálogo con el puerto

Viernes, octubre 13, 2017

Jueves de Patrimonio en el Colegio Pío

El cuarto Jueves de Patrimonio del ciclo de conferencias del 2017 tuvo lugar en el Museo del Colegio Pío. En esa ocasión, participaron como ponentes el meteorólogo José Serra, director del Observatorio, y Gerardo Cantou, director del museo. La mesa tuvo como título “En constante diálogo con el puerto”.




Antes de comenzar con las exposiciones, José Serra brindó una recorrida por la torre en donde históricamente se hicieron las mediciones del clima. El edificio, cuya construcción se inició en 1877 por los padres salesianos, fue inaugurado en 1882 y fue el primer observatorio meteorológico en el Uruguay, y el segundo en Sudamérica. Sus principales impulsores fueron el obispo Lasagna y el padre Morandi, recordado como el precursor de la meteorología en el país. El observatorio de Villa Colón funcionaba en constante contacto con los otros centros meteorológicos salesianos. El observatorio resguarda informes históricos e instrumentos que en aquella época fueron de vanguardia, traídos directamente de Europa. La torre llega a 43 metros sobre el nivel del mar, y el presidente Lindolfo Cuestas solicitó que se instalara una vía telegráfica en su momento, desde la torre hasta el puerto, de modo de dar asistencia a los viajeros sobre las condiciones del clima.



Luego, José Serra comenzó su exposición recordando a los precursores de la meteorología en el Uruguay: Dámaso Antonio Larrañaga y José Manuel Pérez Castellano, quienes realizaron observaciones y mediciones sobre el clima, aunque sin contar con la metodología ni los instrumentos más adecuados. Sostuvo que el nacimiento del observatorio y el estudio científico del clima están directamente vinculados con la naturaleza portuaria de Montevideo. En aquella época los barcos eran a vela, aún no había llegado el motor a vapor a las costas uruguayas, por lo que era crucial conocer las condiciones meteorológicas tanto para la estiba como para echarse a la mar: la dirección y la velocidad del viento eran fundamentales para la navegación. El puerto, además de ser un lugar de abastecimiento, se volvió un proveedor de información, dado que los marinos traían partes de los distintos lugares del mundo que recorrían y de sus características meteorológicas, lo cual brindaba a los estudiosos del observatorio valiosos datos de análisis. Con este material, se empezaron a crear los primeros atlas meteorológicos. El observatorio también fue un factor importante para el desarrollo no solo marítimo, sino también agrario, rubro central en la economía del Uruguay.





La segunda ponencia estuvo a cargo de Gerardo Cantou, quien centró su exposición en el recuerdo del padre José Domingo Molas. Este sacerdote paraguayo tuvo una vida muy peculiar: participó activamente en la Guerra del Chaco y en la Segunda Guerra Mundial, y llegó a Uruguay a comienzos de los años cincuenta. Se convirtió, entonces, en el único radioaficionado de la región. Ya instalado en el Colegio Pío con su equipo de radio, con la frecuencia CX1CP, “Un corazón paraguayo en tierra oriental”, tuvo intensa participación en la aventura de Jorge Nadar Curbelo, Carlos Costa González y José Firpo Ugartemendía, tres jóvenes marinos uruguayos que lograron dar la vuelta al mundo en mil cincuenta días a bordo del Alférez Cámpora. La comunicación con los navegantes se daba a través de la radio del padre Molas, quien, en el Colegio Pío, convocaba a los familiares para que pudieran comunicarse con los viajeros.

La próxima actividad se llevará a cabo el 6 de noviembre en la Universidad Católica del Uruguay.

Nota: Daniel Blanc | Fotos: Florencia Giménez

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