Hacer, reciclar, avanzar

Hacer, reciclar, avanzar
Miércoles, marzo 4, 2020

En verano el Campus Montevideo incorporó en todos sus edificios un nuevo proyecto de gestión de residuos sustentable

Primero están los números. Según los datos de ReAcción en Montevideo una persona genera, por día, un kilo de residuos y por las vías más formales hoy en Uruguay solo se recicla 2,5% de la basura que se produce. Esos números fríos tienen un poco más de sentido cuando pensamos, por ejemplo, que en cada una de las idas a comprar comida al supermercado juntamos, al menos, cinco elementos que minutos después terminarán en la papelera: un tenedor, un cuchillo (ambos con una cobertura de plástico), un recipiente en el que viaja la ensalada o la milanesa, una botella de agua o de refresco o de jugo, una bolsa para poner un par de manzanas irán al vertedero de la ciudad o, si ni siquiera nos preocupamos por tirarlos en el lugar adecuado, quedarán volando en la calle y tarde o temprano desembocarán en el mar o se mantendrán contaminando el mismo ambiente.

Así que después está el instante en el que caemos en la cuenta. A veces ese momento aparece porque alguien a nuestro alrededor nos llamó la atención, porque las bolsas ya no son gratis en los comercios, porque entendemos que podemos ser mucho más responsables como consumidores o porque en el lugar en el que trabajamos todos los días durante ocho horas se sacaron todas las papeleras de las oficinas y se cambiaron los antiguos tachos de basura por estaciones de cinco colores distintos que requieren atención y a veces hasta consulta frente a la duda de: ¿el envase de yogur dónde va?

Durante los meses de verano en el Campus Montevideo se empezó a trabajar en un nuevo proyecto de gestión de residuos sustentable. Una vez más los números son muy contundentes. En el primer semestre de 2019 en los distintos edificios de la UCU en Montevideo se tiraron casi 20 toneladas de basura. Con el objetivo claro de gestionar mejor los desechos que se generan a diario para así reducir la contaminación, en febrero se colocaron en puntos estratégicos varias estaciones de reciclaje. Estas estaciones tienen un sistema de código de colores y una señalética que ayudan a saber qué tirar en cada papelera. De esta manera se pueden clasificar los residuos en cinco fracciones que son papel y cartón, envases plásticos, reciclables varios, compostables y mezclados.

Todo lo que se puede reciclar va a San Vicente, los residuos compostables se trasladan a la planta de BioTerra donde se realiza el proceso de compostaje industrial y, por último, los residuos mezclados se llevan a la usina municipal de Felipe Cardoso. 

La UCU lleva adelante este proyecto en conjunto con Abito, Organización San Vicente y ReAcción y la idea que acompaña todo este proyecto es que cuanto más reciclemos y más compostemos vamos a generar menos basura y de esa manera seremos más amables con el ambiente. Para que los colaboradores de la UCU tomen conciencia de la enorme dimensión problema, entiendan la relevancia de este proyecto y sepan que muchos de los residuos que generamos se pueden reciclar y que para que tenga un verdadero impacto en el ambiente hay que hacerlo con responsabilidad, se realizaron durante febrero dos talleres de capacitaciones de sensibilización. En estos encuentros unas 160 personas que trabajan a diario en la UCU tomaron conciencia de la importancia que tiene el cuidado del ambiente y que cada una de las acciones —por más pequeñas que sean— que se toman para ello tienen un impacto positivo.
 

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