Juego y disfrute en tiempos revueltos

Juego y disfrute en tiempos revueltos

Viernes, abril 17, 2020

Una charla entre Gustavo Martínez, director de la Licenciatura en Recreación Educativa e Ignacio López profesor de Recreación Educativa sobre cómo gestionar nuestro tiempo lúdico

Cada uno desde su casa, con el mate en mano, Gustavo Martínez e Ignacio López generan un diálogo rico y con muchos puntos altos y útiles sobre el tema que los apasiona: la recreación.

Ya no es novedad que, durante las últimas semanas, el hogar se trastocó muchísimo, algunos sentirán que se dio vuelta y se convirtió en un territorio sin forma y muy desordenado; para los que tienen hijos chicos o adolescentes, por ejemplo, la casa pasó a ser, del día a la mañana, un territorio tomado por ellos. Y eso hace que espacio y tiempo se vuelvan un tema recurrente de conversación en las familias.

Martínez, director de la Licenciatura en Recreación Educativa y López, profesor de la carrera utilizan una imagen muy precisa sobre la sensación. Durante los primeros días de confinamiento, la casa se parecía mucho a cuando se abre uno de esos puzles de muchas piezas. Nadie sabía por dónde empezar frente a ese caos. Pero, a medida, que pasaron las jornadas iniciales la claridad comenzó a aparecer, como cuando las piezas van exhibiendo algunas partes de la imagen completa del puzle.

En todo este escenario surgen como un terremotio las tensiones entre el trabajo de los adultos y el juego de los niños. De pronto en las reuniones de zoom se cuelan las risotadas y los rezongos. O los abrazos inesperados o los pedidos urgentes. Esa tensión que viene con respuestas como “Papá tiene que trabajar, ahora no podemos jugar” o “Mamá está trabajando, jueguen entre ustedes” puede atenuarse en la medida que se negocien esos tiempos de ocio familiar.

Los adultos no tienen una predisposición a querer jugar todo el tiempo, en la mayoría de los casos tampoco podrían, y por ende hay que ayudar a que los niños tengan un juego más libre, espontáneo, autorregulado. Los adultos también tienen que bajar un poco la guardia y aprender a convivir con lo lúdico, no pretender controlarlo u ordenarlo todo, tener más flexibilidad a cambiar de espacios si los niños justo se ponen a jugar al lado del escritorio o en el momento en que empezamos la reunión semanal con nuestros equipos de trabajo.

En el caso de los adolescentes, López y Martínez cuentan que las tareas del hogar, sobre todo la cocina, pasan a ser espacios en los que la familia puede jugar toda junta. Pero siempre hay que recordar que la esencia del ocio es el disfrute, en la medida que esas tareas hogareñas se vean como eso y no como imposición son muy buenos aliados para generar el encuentro.

En estos tres bloques de charla, Martínez y López nos guían a que este momento puzle sea menos caótico y más disfrutable.

 

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