La enseñanza del Derecho y la investigación

La enseñanza del Derecho y la investigación

Martes, setiembre 10, 2019

"En Derecho las investigaciones siempre son variadas. Sin embargo, no se repara con frecuencia en la importancia", destaca Paula Garat

¿Aprendemos investigando? Seguramente esta pregunta fue objeto de varios estudios empíricos en distintas Universidades, trazando porcentajes y analizando conductas de alumnos inmersos en proyectos de investigación, respecto de aquellos que se mantienen ajenos. Incluso se podría estudiar la efectividad de adoptar, en un curso regular, técnicas de aprendizaje basado en proyectos, o similares, que pueden incorporar investigaciones y metodologías en nuestras aulas. Mayor aún, y actualmente, sería posible diferenciar en el empleo de herramientas tecnológicas, u otras, para nutrir y aun seguramente aumentar los niveles de atención y aprendizaje en éstas.

Pero aún si no nos basáramos en ningún análisis de la realidad; si no tuviéramos datos, porcentajes, variables, estadísticas, nadie diría que cuando investigamos, no estamos aprendiendo. De hecho, en mi opinión seguramente la mayoría concordaríamos en cuanto se trata de una eficaz forma de aprendizaje, que se debiera adicionar a otras, pero que tiene una importancia trascendente en la formación del estudiante universitario, y futuro profesional.

En Derecho, particularmente, las investigaciones siempre son muchas y muy variadas. De profesores, de estudiantes, para actividades curriculares o para otras instancias; con o sin publicaciones; y con mayor o menor énfasis en aspectos metodológicos, de estructura; o aun procurando innovaciones en las temáticas que se abordan. Sin embargo, no se repara con frecuencia en la importancia que la investigación tiene en el aprendizaje y en la enseñanza del Derecho.

La investigación permite el fomento y el desarrollo de una visión crítica, de un razonamiento tendiente a profundizar en cierta materia, en determinado problema, y que supone el demostrar ciertas hipótesis, para luego compartir lo hallado en el espacio académico. Se trata de procurar aportar, al menos mínimamente, a su desarrollo. Supone tareas de búsqueda, de lectura, de análisis, pero también de organización, de persistencia, de expresión, de comunicación. Se trata de metodología y del desarrollo de un razonamiento crítico, y a la vez sistemático. Muchas veces, además, implica el acercarse y vivenciar ciertas realidades, aproximarse a si lo que la teoría analiza es, en realidad, lo que en la práctica sucede.

Si a lo anterior le agregamos, además, las ventajas de compartir estas tareas con otros pares, incluso de diversos niveles o ramas del conocimiento, con la guía y el trabajo entre profesores y alumnos; también el integrar un equipo, procurar un plan para alcanzar el objetivo común; entonces no caben dudas que la enseñanza del Derecho a través de la investigación es fundamental. Afortunadamente así es abordado actualmente en algunas Universidades, apostando en ello aún sin necesitar un mayor análisis empírico de sus resultados. ¿Aprendemos investigando? La respuesta a mi juicio no requiere de números, es sin dudas afirmativa.

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