La gastronomía uruguaya y su potencial patrimonial y turístico

La gastronomía uruguaya y su potencial patrimonial y turístico

Lunes, marzo 16, 2020

El Jueves de Patrimonio, realizado el pasado 31 de octubre, contó con la presencia de Margarita Carrau, Antonella Deambroggi, Alva Sueiras y Francesc Fusté Forné, investigador español, quien habló a través de videoconferencia. Moderó Doris Rodríguez, directora de Planeamiento Estratégico del Mintur.

Margarita Carrau, propietaria de una de las bodegas más antiguas del Uruguay, ha dedicado los últimos 15 años de su vida al turismo del vino. Habló de su proyecto en Rivera, Bodega Cerro Chapeu, que forma parte de una industria que contó más de 120,000 turistas en Uruguay a lo largo de 2018.

Pese a que vivió una crisis en 2016, logró que la empresa se replanteara qué modelo de enoturismo quería llevar a cabo, y fue así que Carrau descubrió que “en cada territorio, todo lo que viene del campo es lo que el turista quiere porque busca una experiencia que sea distinta. Pensé en los motivos para que la gente fuera al norte — a Rivera— no solo a degustar un vino, sino también a vivir una experiencia única”, dijo la impulsora del proyecto, quien además remarcó que “emociona la comunidad que hay en una ciudad de frontera, donde cada uno es defensor de su 'idioma'. Se hacen actividades típicas, previas a la degustación del vino, y se llega a un rico intercambio, a entenderse”.

Destacó que este tipo de turismo ha crecido de manera continua y considerablemente en los últimos 16 años y que este crecimiento comenzó en el sur del país cuando se fundó la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay (ATEU) que reunió 17 bodegas. También expresó que fue destacable la participación de este organismo en el Primer Congreso de Enoturismo de Latinoamérica realizado en noviembre de 2011.

Desde su punto de vista, “el norte de Uruguay es un perfecto desconocido para el sur, así como las vinícolas de campaña para muchos brasileños”. Carrau sostuvo que “el turismo del vino nace de la necesidad de alejarnos de nuestra vida cotidiana, se quiere conocer nuevas regiones y nuevos vinos, vivir experiencias nuevas”. Para cerrar, afirmó que “la mejor combinación que se puede ofrecer es nuestros patrimonios culturales y naturales para crear un marco original a nuestro vino”.

Por su parte, Antonella Deambroggi, coordinadora ejecutiva de Caminos del Vino, expresó su preocupación porque se están perdiendo paisajes del vino, que tienen un origen centenario o más, Hizo énfasis en la necesidad de dar mayor importancia al vino en nuestra cultura gastronómica, para potenciar el hecho de que el vino está declarado como bebida nacional”.

A continuación, Alva Sueiras habló sobre patrimonio gastronómico y las potencialidades de determinados productos uruguayos, que muchas veces por resultarnos tan cotidianos nos pasa desapercibido su valor identitario y gastronómico. Sueiras puso el acento en que desde la academia no se habla de gastronomía, y destacó el valor de este tipo de mesas redondas. 

Hizo énfasis en la calidad del aceite de oliva. En Uruguay existen más de 20 variedades de olivos, más de 40 marcas de aceites de oliva y hasta 115 productores. Cada vez es más usual “comprar aceite uruguayo y consumirlo en casa”, pero hace falta dar un paso más y crear un turismo olivarero, porque hoy en día el turismo “ya no es el consumo de un producto, sino el consumo de una experiencia. Ya no es solo una playa. Debe tener una durabilidad y permanecer en la memoria. Sol y playa está bien, pero ¿si no lo complementas, en un día de lluvia o en invierno qué se hace? Hay que intentar que el turista que se vaya, se lleve un concepto país que va más allá de sol y playa”. Sueiras mencionó que Uruguay tiene un enorme potencial gourmet, y concluyó que una clave está en la complementación entre los distintos productos porque, además de ofrecer servicios variados, es útil para generar una red solida de emprendimientos “de carácter comercial, con calidad y comunicación”, donde todos ganan al hacerse más visibles.

Este Jueves de Patrimonio, a través de video conferencia, contó con la participación del doctor Francesc Fusté Forné, profesor e investigador de la Universidad de Girona, quien de la práctica del turismo gastronómico en entornos rurales y naturales y dijo que “hay una promoción desde la base del cultivo”. Mencionó que la experiencia turística es aquella que reclama el turista gastronómico y que funciona como relación con el agricultor desde una perspectiva directa al crear la experiencia anfitrión-invitado. Esta clase de turismo rural gastronómico tiene un componente estacional y paisajístico en vinculación con los productos, lo que hace que las estaciones del año incidan en la forma de promocionarlos: “La estación da al producto natural una distinción y un contexto diferencial que no podremos olvidar”, concluyó Fusté Forné.

Nota: Diego Domínguez

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