La mesa está servida: sabores de otros territorios

La mesa está servida: sabores de otros territorios
Viernes, junio 14, 2019

La Feria Internacional de este semestre se vivió entre bocados y sonidos de 12 países distintos

El jueves 6 al mediodía en la Plaza de Encuentro y entre las conversaciones que se solapaban unas sobre otras se escuchó la de dos amigos.

—Tengo la boca prendida fuego.
—¿Qué comiste?
—Todo lo picante que había. 

Podría haber sido un día entre semana cualquiera en la UCU. Uno en el que los estudiantes transitan el tiempo entre clases y clase mientras juegan al Catan o al ping pong; apuran un sándwich con la vista depositada en una serie de hojas que repasan los temas que se evaluarán después; o se dispersan en grupos en el patio antes de que el reloj indique que hay que seguir con la rutina.

Pero no.

El escenario del 6 de junio fue distinto y muy sensorial. Hubo samba brasileña, pop estadounidense y sonidos andinos; idiomas diversos y distintos tipos de acentos del español que conviven con gracia y frescura; aromas de otras tierras; sorpresas para los paladares más conservadores, charlas sobre cultura gastronómica, juegos que buscan dar a conocer las costumbres de países que están del otro lado del océano o a una frontera de distancia y, por supuesto, hubo una pregunta que se repitió una y otra vez en sus múltiples formatos: “Y esto, ¿qué es?”.


La Feria Internacional —un acontecimiento bianual que realiza, desde 2006, el Programa de Intercambio Estudiantil— fue una pequeña fiesta de la comunidad universitaria y una gran manera de probar sabores de otros territorios. La jornada del último jueves reunió en un mismo espacio a todos los de estudiantes de intercambio incoming que llegan cada semestre a la UCU; durante los primeros meses de 2019 son 66. 

En esta oportunidad hubo platos, pequeños bocados y también bebidas de Perú, Estados Unidos, Brasil, México, España, Nicaragua, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Canadá y Bolivia (los únicos países que no participaron en la feria fueron Austria y Colombia). Así que el desayuno/almuerzo transitó entre crêpes, tacos, rolls de cerezas, ceviche, brigadeiros con especias, picantes, salsas como la clásica huancaína peruana y varias delicias más cocinadas por las manos de los estudiantes de intercambio.

Para estos acontecimientos la UCU hace un aporte económico por país para la compra de los ingredientes para cocinar y colabora además en toda la logística y en el apoyo a los estudiantes en la organización de su stand.

Entre mordisco y frases como “El pollo está propio”, “¿Esto es quínoa? ¡Qué rico!” y “Esto tiene muy buena pinta” los comensales votaron por la mejor propuesta. Los elegidos fueron los brasileños.

Entre las distintas propuestas que presentaron los estudiantes hubo varios puntos altos que quedarán en la memoria sensorial de los que participaron. Cada cual tendrá sus favoritos, pero además de Brasil algunos de los stands más frecuentados y originales en su presentación gastronómica fueron los de Perú, Nicaragua, Alemania y Bolivia.

Andrea, Vanessa y Sofía llegaron a Uruguay desde Perú y ofrecieron un menú que representa varios de los platos más apreciados de su gastronomía. Había ceviche, causa de atún y papa a la huancaína. Frente a la pregunta de cuál es el ingrediente que más extrañan de su país ninguna duda: el ají amarillo.

Luna, por su parte, estudia Comunicación y vino desde Nicaragua. Para la Feria Internacional eligió cocinar dos clásicos de su cocina: gallopinto (un arroz con porotos rojos que acá tuvo que intercambiar por negros) y un flan hecho en base a leche, maicena y canela.


Sergio se quedará durante un año en la UCU y está de intercambio en la carrera de Derecho. Vino desde Bolivia y optó por ofrecer un desayuno típico de su país. Los distintos platos y la bebida fueron hechos en base a quínoa. Preparó jugo de quínoa, manzana verde, clavo de olor y canela, galletas de harina de salvado, amaranto, nueces, pasas y, por supuesto, quínoa, y una torta de palta (que suplanta a la manteca), harina de trigo, harina de salvado, miel y quínoa. En su caso el ingrediente más añorado es la quirquiña, una planta muy aromática típica de países como Bolivia, México y Perú.

Las alemanas Selina, Nathalie, Priscila, Lena y Antonia eligieron mezclar lo salado con la pastelería más clásica de su país. Hubo, entonces, ensalada de papas, rolls de manzana, almendras y chocolate y budín de almendras, chocolate y cerezas. ¿Qué extrañan? Las cerezas frescas y las más de 300 variedades distintas de panes que se consiguen en Alemania.  

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