La otra vida de los muros de la ciudad

Facultad de Ciencias Humanas

La otra vida de los muros de la ciudad
Jueves, febrero 13, 2020

En la calle Humaitá los estudiantes de Artes Visuales pintaron un venado de campo que se roba todas las miradas

Un día de octubre de 2019 el barrio La Blanqueada amaneció con un nuevo vecino. Los primeros en notarlo fueron los habitantes de la calle Humaitá. Tiempo después lo empezaron a ver los que transitan la calle Estero Bellaco. Y con el paso de los meses, tal vez, el boca a boca de la vecindad hizo su trabajo. Probablemente muy pocos sepan cómo y por qué ese venado de campo apareció de la noche a la mañana, estampado en uno de los muros de esta breve calle de La Blanqueada.

Semanas antes un grupo de estudiantes de la Licenciatura de Artes Visuales de la Universidad Católica, junto a su profesor de proyecto artístico C, David de la Mano, empezaron a cranear cómo intervenir ese muro particular.

De la Mano explicó que decidieron trabajar con la fauna uruguaya en peligro en extinción y allí apareció la imagen del Ozotoceros Bezoarticus —conocido como el venado de campo. “Es un animal con una imagen muy impactante y representativa que, además, nos permitía reflexionar sobre cómo siendo un animal de la región lo hemos expulsado”.

Para el mural, los estudiantes utilizaron la estética del tag (firma del grafitero) y fueron apilando un tag sobre el otro. Al usar distintas gamas de verdes la masa de tags se convirtió en un bosque que en el medio dejaba un gran vacío evidenciando, así, la ausencia del venado y, también, de otras especies en extinción.

El mural de Artes Visuales además de intervenir y llenar de color la cuadra de Humaitá se convirtió en uno de los protagonistas de la campaña publicitaria de la UCU.

Sobre las particularidades de pintar en la calle, de la Mano —muralista y especialista en arte urbano— dictará un taller gratuito el martes 18 para futuros estudiantes. A modo de abreboca de la Mano contó cuáles son las diferencias entre pintar en la calle y pintar en un espacio cerrado. “Pintar un muro tiene más adrenalina, es menos controlado y cuenta con el juicio continuado de la gente que pasa y de los vecinos que cuestionan y también solicitan que explicites todo lo referente a lo que se está haciendo. Trabajar ahí es una enorme responsabilidad ya que es el lugar de todos. Por otro lado, la obra en interior puede perfeccionarse más con una iluminación más estudiada. La diferencia más importante desde mi punto de vista es que el trabajo al aire libre tiene algo de impredecible mientras que el trabajo en un espacio cerrado puede mantenerse todo bajo el control”, contó de la Mano.

Bookmark and Share