Los días entre los trazos de Picasso

Facultad de Ciencias Humanas

Los días entre los trazos de Picasso
Jueves, junio 27, 2019

Dos estudiantes de 1º año de la Licenciatura en Artes Visuales hicieron su primera práctica profesional en la muestra del MNAV

Es, probablemente, la exposición de la década para el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) y también para la escena cultural uruguaya. No es casualidad, entonces, que la muestra Picasso en Uruguay cierre el sábado 29 de junio con un muy exitoso saldo de 200 mil visitantes (a modo de comparación, el MNAV recibe anualmente entre 80 y 100 mil).

La noticia se supo un jueves de noviembre de 2018 cuando Búsqueda lo anunció en sus páginas culturales. Uruguay había sido elegido como primer destino de Picasso Mundo —el programa que el Musée Picasso de París promueve con el objetivo de llevar la obra del artista malagueño a países donde nunca jamás se expusieron— y en marzo de 2019 se inauguraría una gran muestra en el MNAV.

Y así fue.

El viernes 29 de marzo se abrieron las puertas de la sala 5 del MNAV y decenas de personas se enfrentaron, por primera vez, a los trazos de Pablo Picasso. Unos días más tarde Martina Giovanetti y Martina Hill vivieron su propia experiencia, aunque no llegaron como dos espectadoras más. Ambas son estudiantes de 1º año de Artes Visuales y ninguna dudó cuando, a pocos días de haber empezado las clases, Florencia Varela —directora de la carrera— les preguntó si les interesaba hacer una pasantía como mediadoras de sala en la muestra de Picasso.

La exhibición Picasso en Uruguay —que se puede visitar hasta el sábado 29— cuenta con 26 pinturas, siete esculturas, cuatro cerámicas, tres dibujos, una acuarela y un grabado del maestro español. Por las dimensiones y la relevancia de la exposición es esencial que haya personal especializado para acompañar a aquellos que tenga preguntas. Como las jornadas son largas y la cantidad de público no se detiene nunca, el MNAV tendió lazos con distintas instituciones educativas para tener un apoyo en la sala. De la carrera de Artes Visuales de la UCU hay un puñado de pasantes de 3º y 4º y también están las dos Martinas que son las más jóvenes del equipo. Entre todos se dividen los días y los momentos de la jornada.


   

Ahora es el penúltimo viernes antes de que la exposición se desmonte. Son las 18.30 y el primer piso del museo está abarrotado de gente. Una mujer con una niña pequeña se detiene frente a Martina Giovanetti y Martina Hill y pregunta: “Chicas, ¿ustedes saben en qué sección está el cuadro Las señoritas de Avignon?”. Una de las dos responde, tal vez, una de las preguntas más frecuentes que se escuchan en los distintos espacios de la exhibición. Dice: “No se encuentra acá pero en la primera sección hay un estudio previo”.

Ambas con un fuerte interés por las artes plásticas y con un recorrido en el universo del dibujo y la ilustración que comenzó en la infancia dicen, casi que al mismo tiempo, que el momento inolvidable fue cuando se expusieron a las obras por primera vez. Martina Hill lo recuerda así: “Yo nunca había visto un Picasso original porque nunca fui al Reina Sofía ni al museo Picasso así que me impactó pila poder tener esta oportunidad de verlos tan de cerca, ver los trazos, las diferentes técnicas que usó, ver sus variaciones durante los años. Y vivir todo eso como mediadora de sala, no como una espectadora más, poder estar ahí interactuando ahí con las obras y los espectadores que llegan todos los días”. Martina Giovanetti —nieta de Hugo Giovanetti, uno de los integrantes del Taller Torres— lo explica así: “Me impresionó pila la primera vez que entré a la sala y me encontré con todo lo que había estudiado en Historia del Arte”.

Cuando tienen que elegir cuál es la obra que más las hipnotiza de la muestra, esas que saben que van a extrañar y que son conscientes del privilegio que tuvieron, las estudiantes responden distinto. Hill dice que es El Beso, la pieza de 1925 y la elección de Giovanetti es la escultura de bronce titulada Cabeza de mujer.

Por estos días, la experiencia de los pasantes de la UCU llega a su fin, pero —tal como lo dicen las estudiantes de 1º— se quedarán con la oportunidad de haber vivido el funcionamiento de un museo desde adentro y en un momento que, además, será recordado por el país.

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