Arturo E. Xalambrí

Arturo E. Xalambrí


Retrato de Arturo Xalambrí (s. d.). Foto cortesía del Archivo Arturo E. Xalambrí, Cedei/UM.


Arturo Estanislao Xalambrí Salóm, escritor y bibliófilo uruguayo, nació el 7 de mayo de 1888 en Montevideo. Hijo de Antonio Xalambrí Píriz, menorquín, y Juana Salom Sansó, catalana, tuvo once hermanos. Sus padres le inculcaron los valores cristianos y la pasión por la lectura desde pequeño.

A los nueve años, su madre le regaló un ejemplar ilustrado de El Quijote de la Mancha, que marcó el inicio de su afición por la obra de Cervantes y que fue el primer libro de la extensa colección que logró reunir.

Se casó con Eufemia Laguardia, con quien tuvo sus dos hijas: Wilborada y Cecilia Teresa. A la primera le pusieron el nombre de la santa patrona de los bibliófilos. Con el nacimiento de su segunda hija, el 14 de 1927, Xalambrí quedó viudo, y pocos años después contrajo matrimonio en segundas nupcias con Cira Ciriaca Bildosteguy Urthiague.


Arturo Xalambrí con su esposa Cira y sus dos hijas, Wilborada (a la izquierda) y Cecilia Teresita (derecha), ca. 1940. Foto cortesía del Archivo Arturo E. Xalambrí, Cedei/UM.

Fue un fiel apasionado de la lectura y la escritura, con grandes habilidades para la gestión. Desde los 19 años se dedicó a la fundación de bibliotecas. Fundó la biblioteca Mariano Soler, ubicada en la Catedral de Montevideo, de la que fue director durante varios años; también la biblioteca del Círculo Católico de Obreros y la del Hospital Fermín Ferreira.

Como escritor su producción literaria abarcó temas de religión, historia, crítica y biografías. Publicó Cartas Femeninas (1916), bajo el pseudónimo de Juana de la Ferlandiere; El libro más idealista de la humanidad (1934), donde evidenció que la primera edición sudamericana completa de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha fue la editada en Montevideo en 1880; Floresta eucarística (1938), libro de poesía con motivo del III Congreso Eucarístico Nacional; La figura del padre Juan F. Salaverry sobre el pedestal de sus libros (1947). En la década de 1950, vieron la luz Rememoración de Francisco Bauzá (1950), España y Uruguay bajo el manto de María (1954) y la obra fundamental para el estudio del Poeta de la Patria, Bibliografía fragmentaria y sintética del doctor Juan Zorrilla de San Martín (1956).

Para conmemorar el IV Centenario del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, organizó la Primera Exposición Cervantina en Montevideo, del 16 de octubre al 16 de noviembre de 1947. Esta fue la ocasión para abrir al público su extraordinaria colección cervantina: exhibió trescientas ediciones de El Quijote en muy diversos idiomas —sueco, ruso, japonés, chino, árabe, hebreo, griego, esperanto, en latín macarrónico y en guaraní—, en braille y en pintura mecanográfica, además de seiscientos volúmenes de crítica sobre Cervantes y su obra, todos ellos pertenecientes al acervo de su biblioteca. En 1962, Xalambrí editó Remembranza que reúne, a modo de catálogo razonado, notas de prensa, reseñas de distintas personalidades y la descripción de muchas de las obras exhibidas en esa magna exposición cervantina de Montevideo.


Foto cortesía del Archivo Arturo E. Xalambrí, Cedei/UM.

En 1965, Arturo Xalabrí y su esposa, Cira Bildosteguy, donaron la casa donde residían y la colección cervantina a la Asociación de Hermanas Clarisas Franciscanas, a la que pertenecía su hija menor, quien hizo votos como religiosa con el nombre Teresa de la Pasión. A partir de entonces, vivió en la residencia religiosa ubicada en San José de Carrasco, hasta el momento de su muerte el 3 de setiembre de 1975.

Arturo E. Xalambrí es considerado uno de los más grandes cervantistas de América Latina. Encarnó en vida los valores representados por el Quijote. De hecho, en su escudo inscribió el lema “Vive el ideal”, y así fue: guio su vida por el ideal del “Apostolado del Buen Libro”, porque Xalambrí estaba profundamente convencido de que “los buenos libros son escalones del cielo, quien los da sube y hace subir por ellos”.