Nuevas alianzas en el horizonte

Nuevas alianzas en el horizonte

Martes, agosto 3, 2021

El Centro Berit de Extensión Universitaria tiene como propósito transformar situaciones de desigualdad y vulneración de derechos

Agustín Labat —comunicador, egresado de la UCU, entusiasta por naturaleza— dice, antes que nada, que la historia de extensión en la Universidad Católica del Uruguay (UCU) tuvo muchos nacimientos. Pero este último, el de 2021, tiene nombre. Berit significa alianza en hebreo y resume a la perfección el espíritu que tiene el trabajo de extensión en la UCU. El equipo del nuevo Centro Berit está integrado por Agustín y Nicolás Dorronsoro, dos integrantes históricos de Asuntos Estudiantiles, y se suma al equipo Micaela Chocho.

Juntos tienen cuatro objetivos centrales para el presente y futuro de Berit: ordenar las propuestas de vinculación con el medio de la UCU; promover el vínculo de la UCU con la comunidad y potenciarlo; acumular conocimientos y experiencias en los nodos de trabajos; y vincular la extensión y las propuestas de docencia e investigación. El proyecto de extensión tiene varias líneas de trabajo (los proyectos y cursos para el segundo semestre se pueden leer acá): Nicolás, está abocado a migraciones y sostenibilidad; Micaela, se encargará del nuevo nodo de salud; y Agustín está concentrado en privación de libertad y universidad abierta que busca acercar a personas y colectivos que están lejos.

En todos estos años de trabajo de extensión la UCU ha generado y profundizado los lazos en el Cerro, el complejo Sacude (Salud, Cultura y Deporte) en la Gruta de Lourdes y Plácido Ellauri.  Y para ejemplificar el recorrido, Agustín elije empezar por Plácido Ellauri. “Ahí logramos que la comunidad de vecinos refiera a nosotros como equipo. ¿Qué significa esto? Que ahora, por ejemplo, hay un grupo de mujeres que empezó a generar propuestas para sus pares. Entonces tienen un taller de costura, un espacio de alfabetización adulta, un curso de cocina. Lo que nosotros hacemos es facilitar el proceso y lograr que eso suceda. En algunos casos también facilitamos los recursos o el acceso a esos recursos porque sabemos que tenemos una posición privilegiada para conseguir un montón de cosas que, tal vez, ellas no. Pero el primer trabajo que hicimos en Plácido Ellauri fue el apoyo educativo, que sigue en funcionamiento; es un proyecto muy sólido y es el que fue de muchísima ayuda durante todo el tiempo que los chiquilines no fueron a la escuela. Los niños tenían problemas de conectividad, de acceso a maestros y maestras, las familias estaban muy cansadas de hacer deberes”.

En ese caso, ¿qué es lo que la Universidad facilita?
Tenemos un curso que se llama Acercamiento a la Intervención social. Entonces todos los estudiantes que lo toman van una vez a la semana. De esa manera logramos un servicio que se hace de lunes a sábados; todos los gurises que van al centro La Estrellita, que es el centro de ahí, tienen un espacio para hacer los deberes de la escuela. Nosotros, además, empezamos a trabajar con algunas cosas que trascienden los deberes. Ahora trabajamos con la huerta, la idea también es empezar a trabajar con el reciclaje que es un tema importante para el barrio.

Sacude también es un punto bastante fuerte para ustedes.
Sí, desde el Centro Berit, estamos dando los primeros pasos con Sacude. El trabajo ahí arrancó desde la carrera de Medicina y también desde Recreación. La comunidad de Sacude tiene una gestión super interesante, muy particular, que es una gestión vecinal en conjunto con trabajadores de la Intendencia, como un co-gobierno. Lo que hicimos fue ir, presentarnos como unidad central de la Universidad y decirles: “Tenemos ganas de trabajar con ustedes”.

La Universidad también hace un gran aporte en lo que refiere a los migrantes que llegan a Uruguay. ¿Cuándo comenzó?
Hace tres años y tiene mucho que ver con la historia de Nico. Nico es español y trabajó muchos años en África con refugiados. Desde el 2018, cuando Uruguay empieza a recibir cada vez más migrantes, empezamos a ver que aparecen los problemas de xenofibia, de acceso al trabajo, por solo mencionar dos puntos del asunto. Y Nico trabajó con distintas organizaciones para entender el proceso migratorio que se está dando en Uruguay y, en base a eso, poder generar propuestas que sirvan. Por ejemplo, muchos migrantes llegan y no tienen ni idea de cómo acceder al trabajo, ni cómo son las leyes laborales en Uruguay. Entonces se generaron distintas propuestas; hay un proyecto que se llama CV migrante que hace una inducción al mundo laboral uruguayo, está la Guía del migrante que es un material recontra interesante porque en unas pocas páginas resume un montón de información que el migrante necesita saber: dónde saco la cédula, cómo me anoto en ASSE y un montón de cosas esenciales para tener una calidad de vida básica. Es un material que ha sido muy usado por otras organizaciones que trabajan con migrantes.

Los estudiantes son un pilar fundamental de Centro Berit de Extensión Universitaria. ¿Qué sentís que los entusiasma?
Ello son un pilar, pero en todos los proyectos que nosotros hacemos siempre hay una dimensión de participación de todas las partes estudiantes, de los docentes, de los socios comunitarios que es vital. Las tres partes tienen que participar por igual de la mayoría de las partes del proceso. Cuanto más participen todos, en las distintas etapas, mejor; así terminás construyendo cosas que le pertenecen a todos y esa es la idea. El año pasado hicimos un rap ¿Quién lo hizo? La respuesta es todos y ninguno. Esas son cosas que no se dan naturalmente, hay que generar esos encuentros de manera artificial. Pero con respecto a los estudiantes, a mí me pasa algo que creo que es lo mismo que les pasa a ellos; empecé a ver en este camino una posibilidad de poner mi profesión al servicio de generar a estos puentes y encuentros. Veo todo el tiempo desigualdades, un montón de situaciones que me duelen; muchas veces me siento impotente y desde este lugar puedo generar acciones que ayuden. Esa es la reflexión que queremos comenzar a construir con los estudiantes. Que sepan que la idea que tenían de su carrera puede ser mucho más amplia de lo que imaginaban inicialmente. Año a año pasan por Extensión alrededor de 350 estudiantes; hay muchos que se encariñan con la propuesta y con la forma de trabajo y se quedan. Este año también empezamos a trabajar con nuestros alumni.

El equipo del Centro Berit: Micaella Chocho, Agustín Labat y Nicolás Dorronsoro

Si pudieras enumerar los pequeños sueños para este nuevo camino del Centro Berit, ¿cuáles serían?
Uno es desarrollar los nodos nuevos, los que son nuevos para nosotros, pero no para la Universidad. Como decía, hay carreras como Psicología y Derecho, por solo mencionar a dos, que tienen un camino recorrido en ese sentido. También me gustaría que la Universidad sea, cada vez más, un espacio donde podamos pensar acciones e iniciativas innovadoras, distintas, que no encontramos en otros lugares. Pero mi sueño más ambicioso es pensar que todos los estudiantes puedan pasar por una experiencia de este estilo. En el camino también puedo decir que querría ir encontrando personas dentro de la Universidad que sean referentes del Centro Berit. La idea es que esto vaya “manchando” lugares de la Universidad y que todos los que son parte de la UCU —profesores, colaboradores, estudiantes, alumni— puedan identificar este espacio como un lugar de potencial trabajo. Y otro gran paso es empezar a ver estos proyectos en los campus del interior.

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