Paisaje, arte y construcción de memoria en Figari

Paisaje, arte y construcción de memoria en Figari

Lunes, marzo 16, 2020

Mesa redonda organizada por docentes de la Licenciatura en Artes Visuales de la UCU


El 19 de setiembre, en la Sala Bauzá de la Universidad Católica, se realizó el tercer Jueves de Patrimonio del ciclo de conferencias 2019.

En esta ocasión, la mesa redonda fue coorganizada por la Dra. Florencia Varela, directora de la licenciatura en Artes Visuales de la UCU, y la doctora Elena O´Neill docente de dicha carrera. Los ponentes fueron la propia Elena O’Neill, doctora en Historia del Arte (PUC-Río, Brasil); William Rey, doctor en Historia del Arte (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España), catedrático, investigador y ex presidente de la Comisión del Patrimonio de la Nación, y Pablo Thiago Rocca, director del Museo Figari.

En primer lugar, la doctora Varela destacó la importancia de estas actividades para la licenciatura en Artes Visuales, pues permiten fortalecer los lazos entre actores, agentes e instituciones que están en el panorama artístico nacional. Asimismo, destacó que estos encuentros son un espacio de diálogo para revitalizar el estudio, la investigación y la puesta en valor de nuestro acervo e identidad. 

William Rey habló sobre las Ideas de Figari en el contexto Batllista, el objetivo de su ponencia fue tender puentes entre la obra figariana y la idea de patrimonio cultural, para ello, se planteó “explorar las relaciones entre lo local y lo universal, y entre un pasado de tradición y un presente de innovación”. Rey destacó la trascendencia de Figari no solo como artista plástico, sino como actor político y pensador. Para Rey, Figari es un productor pensador de arte, cuya reflexión estética es además filosófica. Sin embargo el Figari encontró las “barreras de la sociedad de su tiempo, porque no se entiende su pensamiento, porque hay una tradición muy académica que pesa en el modelo arquitectónico y urbanístico de Batlle”. Figari defendió el concepto de carácter (ethos), tanto en la arquitectura como plástica. Este concepto se manifiesta con fuerza en todos los integrantes de su generación, porque otorgaba la posibilidad de hablar de una cultura propia, de un patrimonio cultural. Así carácter e identidad son dos ideas que recorren toda la obra plástica, literaria y poética de Figari, concluyó Rey.

Por su parte, Pablo Thiago Roca se propuso reflexionar sobre el concepto de paisaje en la obra de Figari. Rocca expresó que los mecanismos e instrumentos que utiliza Figari más allá de lo pictórico tienen que ver con una verdadera construcción de la memoria colectiva y del paisaje; Figari parte de elementos europeos de las vanguardias, pero los utiliza con un criterio personal y propio: “logra una pintura que es concepto e idea”. En 1915, Figari estuvo a cargo de la reestructuración del programa educativo de la Escuela de Artes y Oficios, bajo su dirección; propuso dejar de copiar los modelos europeos y considerar como fuente de inspiración la flora y la fauna americana, así como la cerámica y los textiles de época precolombina. Esto es algo muy resistido por sus contemporáneos, porque se veía como contrario al movimiento modernizador del país impulsado por Batlle y Ordoñez. Las ideas de Figari parecían contrarias a “la aspiración era un país europeo, moderno y civilizado”. Allí está, entre otros aspectos, la originalidad de Figari, como destacó Rocca: en el espacio del lienzo que dedica a los cielos, en la inclusión de especies nativas y en los elementos de la cultura afro como motivos de su pintura.

Por último, Elena O’Neill abordó la obra de Figari en su ponencia Paisaje, color y memoria. Tomó como punto de partida la premisa de que “tanto la pintura como la palabra son actos públicos”, de aquí la condición pública de la pintura de Figari: “paisajes y candombes son escenas de una memoria pública”. En su doble exilio, primero en Buenos Aires y luego en París, Figari se refugia “en la memoria y pinta de memoria”. Construye un espacio de la memoria que no es real, sus escenas son construidas de memoria en un espacio temporal. La memoria también se refleja en la elección de la paleta cromática: el azul de los cielos, no puede ser otro que el de los cielos uruguayos. En este sentido, su obra habla de un paisaje cultural.

O’Neill considera que en los cuadros de Figari, más que las cosas se destacan las acciones de las personas, su movimiento, sus gestos, y esto tiene un paralelismo en los “gestos” del pintor y en el “movimiento” de su pintura: trazos rápidos, manchas de color en el cartón, inacabamientos. Este concepto del inacabamiento constituye un llamado al espectador que lo interpela para que complete la obra. Para O’Neill la pintura de Figari no es descriptiva ni etnográfica, sino que sus cuadros muestran “lo que somos y no lo que tenemos”.

El próximo Jueves de Patrimonio será el 31 de octubre en el Ministerio de Turismo.

Nota: Amalia Lejavitzer

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