#PesebreUCU2018

#PesebreUCU2018
Jueves, noviembre 15, 2018

La obra aborda la temática de la migración y representa a las familias que llegan a Uruguay dejando atrás sus culturas

“Nuestro pesebre representa a las familias que llegan dejando atrás sus culturas y sus propias familias, a esas que nos enriquecen como país” señaló Nicolás Paredes, estudiante de 1° año de la Licenciatura en Artes Visuales durante la presentación del pesebre.

Al igual que en 2017, el pesebre fue encargado a estudiantes del curso Puesta y Montaje de un Producto Visual, al que asisten alumnos de Artes Visuales, Comunicación, Educación Inicial y Recreación Educativa.

El pesebre está formado por cuatro prismas que componen una figura interior y una exterior. En el lado de afuera, que incluye frases de migrantes que viven en nuestro país, se representa el caos, el ruido, la incomodidad y los caminos recorridos. Al ingresar al espacio interior, un juego óptico de espejos y el sonido suave del mar crea un oasis de calma. Una nueva familia se construye y te recibe con un gran abrazo (Jesús, María y José), que te contiene y protege.


En la foto: El rector P. Julio Fernández Techera, S.I.

Durante la presentación también hablaron Matilde Rosello, profesora del curso junto a Guillermo García Cruz, Florencia Varela, directora de Artes Visuales, y el P. Julio Fernández Techera, S.I., rector de la UCU. Además, un dúo de danza realizó una interpretación.


En la foto: Nicolás Pereira, estudiante de 1° año de la Licenciatura en Artes Visuales

“Estoy encantado porque el arte contemporáneo es sorpresa. Esta es otra manera bien concreta de vivir la internacionalización en nuestra universidad. Nos hace pensar en esos que vienen a hacer lazos y familia en nuestro país y que esperamos sean bien recibidos”, señaló el rector P. Fernández Techera, S.I.


En la foto: Florencia Varela, directora de la Licenciatura en Artes Visuales

Sobre la obra #PesebreUCU2018

A lo largo de los años, el mundo se ha ido construyendo en base a desplazamientos. Culturas que migran, invaden, conquistan o huyen. Miles de pueblos se han visto obligados a realizar éxodos, teniendo que construir un nuevo hogar en una tierra desconocida. 

Uruguay es un país que nace a raíz de estas acciones. No tenemos una población nativa, sino que nuestra cultura se creó y se sigue recreando gracias a extranjeros, al punto que esta palabra se vuelve obsoleta. Españoles, italianos, ingleses, entre otros, fueron los primeros en llegar. También los esclavos africanos que finalmente lograron ver la libertad, y actualmente recibimos con brazos abiertos a personas de distintos países latinoamericanos que vienen a buscar una mejor calidad de vida. También supimos darle hogar a los presos de Guantánamo, al igual que a cientos de estudiantes de intercambio y diplomáticos que llegan todos los años.

Muchas de estas personas llegaron (y siguen llegando) solas, dejando atrás sus culturas y sus familias. Nuestro pesebre representa a las familias no convencionales que surgen de estos cruces, y que nos enriquecen como país. El sentimiento de amor y familia es algo que trasciende la sangre y los océanos, y crea un lugar de contención entre el caos externo. Eso es exactamente lo que busca nuestro pesebre.

Cuatro prismas componen una figura interior, y una exterior. Por el lado de afuera se representa el caos, el ruido, la incomodidad, huellas sobre huellas, caminos recorridos. Pero al ingresar al espacio interior, un juego óptico de espejos y el sonido suave del mar crea un oasis de calma, un lugar donde podemos sentirnos cómodos y escapar del ruido de afuera, al igual que lo hacemos al llegar a casa. Una nueva familia se construye y te recibe con un gran abrazo (Jesús, María y José), que te contiene y protege.

Es una obra que no funciona sin la interacción, ya que el espectador constituye el corazón de la instalación. Todo se reduce a sus emociones al ingresar al espacio y formar parte de esta familia.

Fotos: Fernanda Olivera

Facultad:

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