Tecnología para la Inclusión Social

Tecnología para la Inclusión Social

Lunes, diciembre 21, 2020

Estudiantes de Ingeniería capacitan por Zoom a trabajadoras de Aldeas Infantiles SOS Salto en habilidades computacionales


“Empezamos con un ejercicio muy sencillo para nosotros como «hacé click derecho». No sabíamos que algunas participantes no sabían qué es el click derecho, qué es el click izquierdo, qué es un mouse, qué es un navegador… Prácticas que para nosotros son cotidianas, para ellas eran nuevas”. Con estas palabras, Andrés Herrera, estudiante de Ingeniería en Informática, recuerda los primeros pasos de los talleres de alfabetización digital que estudiantes de la Facultad de Ingeniería realizaron con referentes de Aldeas Infantiles Salto en este semestre. La actividad tuvo lugar en el marco de la asignatura Tecnología para la Inclusión Social, una materia que propone vincular aprendizaje con servicio solidario, “una pedagogía en la que el docente y los alumnos aprenden de la realidad que los interpela, que concibe el conocimiento como un bien social”, en palabras de la docente del curso, Alina Alvarez.



En este contexto de pandemia, lograr aprendizajes significativos realizando un servicio a la comunidad ha sido un desafío. Tal y como señala Álvarez, “la dificultad que nos surge con la pandemia es que no tenemos ese vínculo cara a cara que es propio de lo humano, de esa experiencia humana de vincularnos persona a persona. Es a través de una pantalla que lo tenemos que lograr. El desafío que tuvimos en este semestre fue el de pensar como crear esa experiencia de servicio en un entorno totalmente virtual”.

La necesidad de capacitarse en el uso de nuevas tecnologías

Tal y como señala la docente, “Aldeas Infantiles Salto tiene un programa que acoge a niños que fueron separados de sus familias por motivos sociales y que viven en hogares con adultos referentes que cuidan de ellos. Las referentes tienen que acompañar a los niños con las tareas del plan Ceibal y no tienen formación en habilidades informáticas. Nos pidieron que en seis talleres aprendieran a manejarse en el entorno de Office, Crea, Zoom y a poder usar el celular para crear sus casillas de correo y poder navegar por esas plataformas” señala Álvarez. “No poder usar esa herramienta les generaba una insatisfacción”, continua Herrera. “Desde las necesidades que ellas nos planteaban, reformulamos los objetivos de aprendizaje en cada clase para ir adaptándonos a su nivel y avanzar”. El resultado es una experiencia de alfabetización digital que se concretó en seis talleres que con once alumnos de ingeniería y seis referentes de aldeas infantiles salto.

El curso se planteó en dos etapas, una primera de reflexión y sensibilización y una segunda de intervención. “En la primera etapa trabajamos dos grandes preguntas disparadoras; ¿cuál es el bien que cuida la profesión de Ingeniería?; y ¿cuáles son los recursos y herramientas que necesitamos para navegar la incertidumbre en que nos sitúa la pandemia? En esta primera fase tuvimos la suerte de que se sumaran dos instituciones, Ceibal y la universidad de Georgia Tech, con la participación de dos docentes de Ingeniería, uno máster en robótica social y otro en bioingeniería, que nos ayudaron a profundizar en el análisis de estas preguntas desde otro lugar. Esto para los alumnos fue fundamental”.

Tanto Álvarez como Herrera coinciden en que, a cada taller el deseo de aprender de las mujeres aumentaba: “nosotros estamos quince horas con la computadora entre trabajo y facultad y sin embargo para ellas era algo nuevo y que daba miedo”, señala el estudiante de Ingeniería en Informática. “El miedo es un bloqueo. Por eso hubo mucho de animar y estimular, aprendiendo desde sus necesidades. También se animaban a trabajar en su casa después, y eso lo que nos decía es que perdían el miedo”.

“Hay muchas personas que están fuera de la sociedad digital por diferentes razones (edad, profesión…)” continúa Herrera. “Aprendimos empatía, a ponernos en el lugar del otro y ver la realidad desde otro lugar. Era lindo saber que lo que ellas estaban aprendiendo servía para ayudar a muchos niños a hacer sus labores escolares. Y nos terminaron enseñando la plataforma Crea, nosotros no la conocíamos”, concluye.


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