“Tenemos que aprender a estar en esta situación”

“Tenemos que aprender a estar en esta situación”

Lunes, marzo 30, 2020

En tiempos de coronavirus, el Dr. Ariel Cuadro reflexiona sobre la capacidad adaptativa del ser humano

Ariel Cuadro es psicólogo, tiene una especialización en Dificultades de Aprendizaje, una maestría en Psicología Educacional y un doctorado en Intervención Psicosocial. Ha hecho instancias de postdoctorado en la Universidad de Granada estudiando programas de intervención en lectura. Es, además, consultor especialista de UNESCO, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología y director del Departamento de Neurocognición de la UCU. Ha dedicado buena parte de su carrera a la Academia y a investigar sobre temas vinculados a la educación y docencia.

Cuadro, referente en psicología y aprendizaje, profundiza sobre el impacto que tiene el aislamiento, cuáles son las herramientas que tenemos para sobrellevar esta situación y propone una serie de recomendaciones para transitar mejor el trabajo y la educación a distancia.

Los seres humanos somos seres sociales, interactuamos con otros, tenemos una serie de rutinas diarias, tenemos la libertad de poder salir de nuestras casas cada vez que lo necesitemos, hacemos actividades recreativas, visitamos a nuestras familias, amigos, hacemos ejercicio. ¿De qué manera impacta esta coyuntura, en la que se viven días de mucha incertidumbre y el encierro por tiempos prolongados, en nuestra salud mental? 

Los seres humanos tenemos una capacidad de adaptación extraordinaria y a lo largo de la historia lo hemos demostrado, por lo que yo no tengo dudas de la capacidad de adaptarnos a esta circunstancia.
Más allá de eso, la capacidad adaptativa de las personas está asociada a su capacidad de aprendizaje. Lo primero es que tenemos que aprender a estar en esta situación y tenemos que aprender a manejarnos en esta situación.

Existe un tiempo de aprendizaje. Para eso disponemos de recursos y medios importantes, además de lo que es nuestra condición familiar y las circunstancias en las que podemos estar cada uno. También tenemos otros medios como la tecnología, que es un instrumento extraordinario y nos da grandes beneficios y nos permite seguir desarrollando tareas y seguir aprendiendo a pesar de estas condiciones.

Es cierto que como todo aprendizaje tenemos que saber cuáles son aquellas cosas que mejor benefician nuestra adaptación y, en definitiva, nuestro bienestar. El mal uso de la tecnología puede tener su perjuicio: desde el dolor físico, la irritabilidad de los ojos, que son efecto de un uso prolongado o inadecuado de la tecnología. Hay otros efectos que hay que seguir estudiando más, como qué consecuencia tiene sobre el sistema nervioso, para lo que hay distintos estudios y algunos resultan controversiales.

¿De qué manera podemos, entonces, aprender a manejar esta situación? ¿Cuáles son nuestras herramientas?

Nosotros siempre que aprendemos algo, lo hacemos en base a cosas que ya hemos aprendido. Tenemos la gran ventaja de aprender cosas nuevas porque ya hemos aprendido, entonces lo podemos poner en juego, muchas veces por analogía o porque aprovechamos recursos que tenemos.

Como todo buen aprendizaje, hay que planificarlo. Lo primero que hay que hacer es planificar cómo vamos a organizar nuestro tiempo, cómo vamos a llevar los días y las semanas. Algunas cosas ya están dadas por las condiciones de las clases y del trabajo. Es clave pensar la mejor forma en que yo puedo llevar adelante las tareas y las cosas importantes para mi desarrollo y adaptación.

Las primeras semanas de planificación uno va probando y quizás un día fue lo que uno no hubiera deseado. Por eso es importante, durante el día y sobre todo en la noche, revisar qué tan provechoso fue ese día y qué tan a gusto me sentí. Esta revisión nos ayuda a reorganizarnos, reordenarnos y planificarnos.

En segundo lugar, todos necesitamos tener espacios de distracción, para divertirnos, tener cierta actividad. En esa planificación tenemos que cuidar esos espacios y no perder los hobbies, que tendremos que adaptar a estas nuevas condiciones. Y po0r eso es un buen tiempo para ser creativos y pensar cómo adaptarnos a estas circunstancias.

Y por último, estar expuesto a ciertas tareas o actividades puede llevar mucho desgaste. Sabemos que hay ciertas estrategias que funcionan: pararnos, hacer cortes, entre otras; lo mismo que si estamos en una situación normal. Tener conductas que nos hagan sentir más cómodos.

¿Cómo pueden colaborar los profesores en que ese tiempo sea de calidad y ayudar a la concentración de sus estudiantes?

Me viene a la memoria una frase del autor David Ausubel, psicólogo educacional de la década de los 60, que decía: “No hay aprendizaje si el que tiene que aprender no quiere aprender”. Llamaba a una posición muy activa de parte de los estudiantes. Si es así siempre, particularmente lo es en estas condiciones. La clave del aprendizaje en este formato a distancia tiene que ver con la actitud del estudiante. Lo primero es que el estudiante realmente quiera aprender y ponga toda su disposición y actitud para hacerlo.

Los profesores podemos mediar y generar las mejores condiciones para facilitar esa actitud de aprendizaje del estudiante. En esas condiciones, tenemos que atender que no todos los estudiantes tienen acceso de la misma forma a la clase; hay diversidad en el acceso y manejo de estas tecnologías.

Esto también requiere ser muy cuidadosos con las actividades y los tiempos en las que se plantean. No podemos pensar que por estar en la casa los estudiantes tienen un montón de tiempo, porque tienen otras actividades, igual que las tenían cuando estaban en clase. Por eso hay que ser cuidadosos con las tareas y los tiempos. Tenemos que ser muy claros en las consignas que se envían, porque no es lo mismo que estar cara a cara, tienen que ser claras y, en lo posible, por escrito.

Hay que ser capaces de jerarquizar qué es lo realmente importante que aprendan los estudiantes. La jerarquización es una de las mejores técnicas de aprendizaje, y facilitar que los estudiantes sean capaces de ver qué es lo más importante.

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