Trabajadores con la camiseta puesta

Facultad de Ciencias Empresariales

Trabajadores con la camiseta puesta

Jueves, setiembre 15, 2016

#historiasUCU

Carlos Fernández es graduado en Gestión Humana y Relaciones Laborales y asegura que una empresa con trabajadores comprometidos, hace la diferencia.

Desde joven, como ex alumno de los colegios San Francisco de Sales (Maturana) y Juan XXIII, Carlos Fernández participó de muchas obras sociales que la congregación tiene en Montevideo. Más tarde, comenzó a trabajar en el Movimiento Tacurú como coordinador de los convenios educativos laborales que la organización mantiene con la Intendencia de Montevideo, con el objetivo de implementar pautas, conductas o actitudes de trabajos a los jóvenes de situaciones desfavorables. “Allí empecé a trabajar mucho con psicólogas y asistentes sociales haciendo el seguimiento a los jóvenes en el ámbito de trabajo”, cuenta Carlos.


En la foto: Carlos Fernández

Tras ello, decidió estudiar Recursos Humanos y Relaciones Laborales en la UCU, para continuar su formación, que había comenzado con una tecnicatura en Relaciones Laborales en la Universidad de la República (UdelaR), y profesionalizarse en lo que era su vocación.

Cuando Carlos empezó a estudiar en la UdelaR, hacía unos meses que había ingresado a trabajar en el área administrativa de Schandy, empresa dedicada a servicios marítimos, portuarios y logísticos: “Allí se me fueron dando oportunidades  y continué con la tecnicatura en Relaciones Laborales, pero era una tecnicatura muy enfocada solo a la parte de Relaciones Laborales. A mí me gustaba también poder ver la parte de gestión y más allá de que fuera una tecnicatura, yo quería estudiar una carrera de grado. Sabía que en la UCU estaba la licenciatura en Recursos Humanos y Relaciones Laborales [como se llamaba cuando ingresó], y vine a averiguar y no me la podía pagar, pero mediante una prueba logré una beca de estudios y fue lo que me ayudó a hacer la carrera”, recuerda. Durante los años de estudios, Carlos utilizó gran parte de su licencia reglamentaria para dedicarla a los parciales y exámenes: “Empecé la carrera con 26 años y sabía que si quería recibirme a los 30 tenía que meterle horas”, cuenta y agrega: “me despertó bastante tarde la vocación y saber a dónde quería enfocarme. Cuando lo descubrí, me di cuenta que era eso a lo que me quería dedicar, y no aflojé”.

Hoy hace 10 años que trabaja en Schandy y, gracias las políticas de movilidad interna de la empresa, cuando estaba terminando cuarto año le ofrecieron pasar al departamento de Personas, donde ingresó como auxiliar. “A los meses quedé como encargado de Selección y Desarrollo y estuve en el cargo dos años. Ahora, desde hace dos años estoy en el cargo de Jefe de Personas para la unidad de negocios de logística”.

A pesar de encontrarse en una empresa con una lógica muy distinta a la que tiene el Movimiento Tacurú, Carlos asegura que conserva la esencia de lo que vivía en su día a día en Tacurú: “Estar en contacto con la gente, escuchar, lograr vincularse, entender al otro, tener empatía o ponerse en el lugar del otro, ayuda muchísimo”, sostiene. 

“Ponerse en el lugar del otro, de una persona que viene con diferentes expectativas y situaciones, supone intentar ver qué podemos hacer a través del apoyo de determinados profesionales o políticas, estrategias de trabajo y de gestión con el objetivo de que la persona asista, trabaje contenta, y se sienta satisfecha con su trabajo”. “Esa capacidad de relacionarse con el otro, aprender en el vínculo con el otro y vivir en el día a día determinados valores, son cosas que uno aprende en el carisma salesiano”. Carlos cree que tener ese tratamiento con la gente hace la diferencia: “En las empresas donde la gente está comprometida y motivada, en donde sienten que tienen oportunidades de desarrollarse y crecer, en donde se las reconoce y conoce, generará que esa persona tenga “la camiseta puesta” de la empresa, y por tanto, dé todo lo que pueda dar”.

El área de negocios de logística, donde Carlos es Jefe de Personas, incluye perfiles laborales muy distintos, desde profesionales especializados como ingenieros o profesionales del comercio exterior, hasta trabajadores con tareas manuales. Esto le presenta un desafío a la hora de encarar políticas y estrategias para lograr que quienes trabajan allí lleven puesta la camiseta de la empresa y se sientan realizados con su trabajo.

Texto y foto: Adolfo Umpiérrez

 

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